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Cuando son los reyes los que van a ver cómo te encuentras

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El Hogar de Mayores Santa Teresa Jornet recibió temprano la visita de los Reyes Magos de Oriente.

  • Sus majestades visitaron por la mañana el Hogar Santa Teresa Jornet y el Hospital de Torrecárdenas

Bien temprano se despertaron Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente en el día de ayer. Era menester teniendo en cuenta la agenda tan cargada de actividades que tenían un Melchor, Gaspar y Baltasar que se daban un aire asombroso al presidente del Colegio de Médicos de Almería, Francisco José Martínez Amo, al director de Banca de Empresas de Economía Social y Negocio Agroalimentario de Cajamar, Miguel Rodríguez de la Rubia y al decano del Colegio de Abogados de Almería, José Pascual Pozo.

Tras un copioso desayuno, la primera visita que realizaron fue a la residencia de ancianos Santa Teresa Jornet. Pasadas las 10 horas recorrían sus pasillos saludando a usuarios y trabajadores, quienes no dejaron pasar la oportunidad de inmortalizar uno de esos momentos mágicos que suceden a lo largo del año. Esos doce meses con sus respectivos días y horas que se acumulan sin que se pueda derrotar a lo consuetudinario. Por eso ayer en el hogar de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados no había quien pudiera esquivar la esperanza y la emoción.

Regalos, brindis y deseos prósperos para el año entrante fueron dejando paso a las despedidas hasta el año siguiente. Tan pocas ganas había de decir adiós que la visita acabó alargándose. No lo suficiente como para que no llegaran a su hora -al mediodía- a ver a los niños ingresados en el Complejo Hospitalario de Torrecárdenas.

Este es sin duda uno de los actos de carácter más agridulce de cuantos Sus Majestades realizan en su visita a la ciudad de Almería la víspera del 6 de enero. Y es así porque aunque la cara de los niños se ilumina radiante ante la sorpresiva presencia de los reyes magos en el mismo hospital, la sensación compartida por el cortejo es que ninguno de ellos debería estar ahí, sino en las calles viéndoles pasar con sus carrozas y animales sorprendentes.

El deseo por tanto es la pronta recuperación de todo el mundo. No es lo único, pues Melchor y compañía siempre dejan tras de sí esa estela de regalos e ilusión que en el caso de los niños les insufla un torrente vital que hace que todo merezca la pena. Libros, pelotas, coches teledirigidos... es lo de menos cuando de lo que se trata es de hacer feliz al que tiene todas las papeletas para no serlo. Al terminar, los reyes y su cortejo se fueron a descansar, pues aún quedaba el cálido 'abrazo' de toda una ciudad echada a la calle.