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¿Y la plaza de Nueva Andalucía, qué?

Zona de paso donde es común ver pintadas históricas pues, según el vecindario, estas no se limpian desde «ni se sabe».
Zona de paso donde es común ver pintadas históricas pues, según el vecindario, estas no se limpian desde «ni se sabe».
  • Eso se preguntan los vecinos de esta zona que, pese a que han recogido casi 500 firmas, ven cómo pasa el tiempo sin que el Consistorio modernice el lugar frente a sus casas o comercios

Las recientes actuaciones de remodelación municipales han esquivado de manera determinante la plaza de Nueva Andalucía, el corazón de un barrio inmenso lleno de servicios pero que sus vecinos lamentan que no esté tan en la mente de los políticos como merece por su peso específico. El lugar protagonista de estas líneas es el mismo donde se encuentra el centro cívico de operaciones del barrio: la sede de la asociación de vecinos, así como también la oficina periférica municipal, que da servicio diario a cientos de personas.

Pese al trasiego constante y a que la misma estancia ha sido recientemente reformada para ganar operatividad en su funcionamiento, de puertas hacia fuera el panorama continúa inamovible desde hace muchos años. No obstante, los vecinos y comerciantes de la zona están cansados de que desde el Consistorio desoigan sus reivindicaciones del mismo modo que uno oye llover.

Se quejan de que la plaza que mira a sus casas o negocios necesita algo más que un 'lavado de cara'. Debe modernizarse mediante una reforma integral, la misma que llevan solicitando desde hace mucho tiempo sin que nadie en el Ayuntamiento garantice nada más que promesas incumplidas. Una de las últimas les cayó en el mes de mayo y partió del edil de Servicios Municipales, Juanjo Alonso, a quien le recuerdan desde estas páginas su compromiso.

Los escritos de queja, remitidos al Registro municipal, se han hecho acompañar de casi 500 firmas, recabadas todas entre el vecindario. La acción no parece haber surtido efecto a pesar de que han visto pasar entre medias varias campañas electorales, que son momentos de categoría para obras de última hora o al menos ilusionarse con visitas inesperadas por infrecuentes cargadas de promesas. La cosa es tal que ya no hay nada en la coqueta plaza, que sirve además de telón de fondo de las tradicionales fiestas del barrio, que les parezca merecedora de los impuestos que pagan escrupulosamente.

Hablan de la poca poda de los árboles, de la solería levantada, de los alcorques sin sentido, las pintadas, la poca luz, los bancos de obra rotos o del tranco inaccesible para las personas de movilidad reducida que hay entre la conjunción de las calles Arcipreste de Hita y Pío Baroja. Precisamente es el escalón que hay que librar desde la plaza para llegar a los negocios, ubicados en su mayoría al otro lado.

Este no es más que el ejemplo palmario de que la plaza necesita una buena reforma. Traerla a los tiempos actuales, donde a las ciudades se les pide ser accesibles y que se integren de la manera más respetuosa posible en el medio ambiente. El problema es que lo último que recuerdan estos vecinos que se ha llevado a cabo tiene que ver con los árboles en tiempo estival. A los cuales los podan o trasplantan y tal, pero nada del resto de reivindicaciones. La falta de luz provoca también muchas molestias, entre ellas, la de la inseguridad. Esta comparte hueco con la incomodidad, que es la que producen unos bancos blancos destartalados que por mucho que se empeñen los vecinos no se los cambian. Suciedad, desperfectos y falta de mobiliario se mencionan, a vuela pluma, entre las demandas de estos ciudadanos, los cuales ya se plantean si este 'tirón de orejas' no funciona realizar algún tipo de movilización.

Esperarán, pues confían aún en la palabra de un Consistorio que recordó esta semana algunas actuaciones de reparación recientes hechas en la zona. También que estudiará eliminar el punto inaccesible y que están esperando una remesa de nuevos bancos que podrían sustituir a los antiguos.