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La aún lenta ejecución del plan de medianeras ya se atisba en el paisaje urbano del centro

Medianera de dos paños ubicada en la calle General Segura, 8. Es la más celebrada de las cuatro que se han tratado y embellecido.
Medianera de dos paños ubicada en la calle General Segura, 8. Es la más celebrada de las cuatro que se han tratado y embellecido. / MULLOR
  • El Consistorio se plantea convocar nuevas líneas de ayuda pero con soluciones más ambiciosas

La ciudad de Almería ha tocado a la puerta de la modernidad y de momento le han dejado que pase sólo a medias. Que quede aún mucho por hacer para poder mirar de tú a tú en estos aspectos a otras grandes y medianas ciudades no quiere decir que no se hayan hecho cosas. Últimamente se han dado pasos en la buena dirección, esa que demanda a voz en grito una ciudad accesible y para todos, una urbe respetuosa con el medio ambiente y con un paisaje urbano bien integrado para sus ciudadanos.

Lo importante quizás no sea tanto el hecho de que se hayan alcanzado logros, sino el que se note una progresiva voluntad entre la ciudadanía y aquellos que toman decisiones de romper con los tradicionales marcos de referencia que hoy por hoy continúan vigentes en la ciudad. La construcción de los rieles ciclistas, la intención de iniciar una nueva senda de peatonalizaciones en el centro o la búsqueda de planes que acaben con la contaminación acústica o visual... son buen ejemplo de estas nuevas prácticas.

Es en este contexto y a las puertas de la aprobación de los próximos presupuestos municipales, cabe destacar la ejecución hoy en curso de los proyectos de tratamiento y embellecimiento de medianeras, esas paredes sin contenido que aparecen cuando confluyen dos edificios de distinta planta rompiendo el equilibrio estético del paisaje urbano.

Empujado por una moción presentada por la formación de Izquierda Unida, el equipo de gobierno se valió de los empleados contratados a través de los planes de la Junta para elaborar un estudio concienzudo de detección de medianeras. Se contabilizaron unas 280, en un plan diagnóstico que apuntaba hasta soluciones, algunas de ellas bien imaginativas. Con la ambición de ir dando pasos hacia su ejecución progresiva, el equipo de gobierno convocó una línea de ayudas destinadas a las comunidades de vecinos que tuvieran uno de estos lienzos sin pintar que tan mala imagen dan, y quisieran así presentar un proyecto de actuación. Plantearían de esta forma estos propietarios las soluciones de la mano de un arquitecto, proyectos que se ejecutarían mediante el dinero municipal. En liza se pusieron unos 600.000 euros, que ofrecieron para acometer un total de ocho de estas paredes, de las que hoy por hoy han finalizado la mitad. El resto se debaten entre el comienzo y los problemas propios de las actuaciones aparatosas como las que ocupa.

La intención municipal es que estas ocho primeras queden listas antes de sacar nuevas subvenciones, continuación a una línea de ayudas piloto que tendrá aún que esperar. Así al menos lo aseguran desde el área de Urbanismo, desde donde ya se plantea cambiar el modo en el que se articula esta colaboración público-privada. Viendo el resultado de las ya finalizadas no queda dudas de que se ha logrado al menos camuflar estos desaciertos urbanísticos. Ahora bien, ¿se puede [y se debe] ser más ambiciosos? La respuesta es sí.

Las soluciones planteadas por la mayoría de comunidades no han cubierto las expectativas que habían puestas para esta primera experiencia piloto. La clave está en el proyecto ya finalizado de tratamiento de los dos paños de la calle General Segura, un trampantojo que juega con el color del cielo para hacer desaparecer el edificio de forma artística. Esta sería la única solución tan técnica como estética, que es lo que se busca en el Ayuntamiento.

El resto, sin entrar en aspectos meramente técnicos como revestimientos... etc., se ha dedicado a disfrazar el lienzo con el mismo 'traje' que viste el edificio en cuestión, sin hacer valer así sus potencialidades. Lo que se ha hecho más bien es limitarse a hacer pasar a la medianera desapercibido. Asimismo, en todos los edificios se ha escogido la pintura como método de tratamiento, cuando habrían muchas otras soluciones.

Esta constatación, que ya se puso blanco sobre negro en los proyectos presentados, es la que ha hecho al Consistorio plantearse articular de forma diferente las normas de la convocatoria. La próxima ya no se dejará a las comunidades que se encarguen del proyecto, será el propio Ayuntamiento quien plantee, probablemente a través de un concurso de ideas, las soluciones en base a las medianeras identificadas en el plan, para a continuación ofrecérselas a los propietarios, quienes por supuesto tendrían a su disposición una ayuda para su ejecución.

Poco más se sabe, si acaso que la voluntad para seguir avanzando continúa intacta.