Ideal

Almería es ya la capital a la que más se tarda en tren

Vista del tramo de plataforma del AVE, ya terminada, entre Los Gallardos y Sorbas, en el Levante almeriense.
Vista del tramo de plataforma del AVE, ya terminada, entre Los Gallardos y Sorbas, en el Levante almeriense. / IDEAL
  • La llegada del AVE a Zamora ha provocado que Lugo y Pontevedra adelanten a Almería, provincia que está ya a la cola en ferrocarriles de todo el país

Año 2010. Renfe inaugura la Línea de Alta Velocidad ferroviaria entre Madrid y Valencia. Un vistoso anuncio de la compañía propone medir la distancia entre dos puntos en tiempo, en lugar de en kilómetros. Total: Madrid-Valencia, 90 minutos. Un paseo. Si se toma la palabra a la compañía pública de ferrocarriles, Almería es ya la capital peninsular que está más lejos de Madrid. Las 6 horas y 22 minutos que tarda, en el mejor de los casos, el tren entre la capital de España y Almería se ha aupado en este año que cierra en breve como el trayecto más largo en minutos de Renfe desde Madrid.

Hasta hace pocos meses, este liderazgo de dudosa reputación era ostentado a partes iguales por Pontevedra y Lugo. A ambas ciudades se tardaba la friolera de casi siete horas a bordo de unos, eso sí, muy cómodos trenes Alvia, para viajar desde sus estaciones hasta la madrileña de Chamartín. Desde este año (concretamente, primavera) el trayecto aprovecha la ampliación de la Línea de Alta Velocidad entre Olmedo y Zamora y ha reducido el viaje en aproximadamente media hora, un tiempo que le ha servido para quitarse el sambenito de las peores conectadas de España por tren y colgárselo... a Almería.

La inversión ferroviaria estatal, que durante los últimos cinco años se ha centrado de forma ampliamente mayoritaria en la construcción de la línea de AVE a Galicia y la costa cantábrica, ha extendido la red de vías veloces durante la última legislatura con Gobierno a las ciudades de Zamora, Palencia y León. Y con ello -y gracias a la construcción de cambiadores de ancho para los trenes híbridos- Renfe ha conseguido recortar sobremanera la duración de los viajes a ciudades como Lugo, Orense, Pontevedra, A Coruña, Santiago de Compostela, Oviedo o Santander entre otras.

Sin ir más lejos, ir de Santander a Madrid supone ahora 4 horas y 15 minutos, media hora menos que hace un año. Para el caso de Asturias, el recorte en el viaje puede llegar incluso en algunos trayectos a los 45 minutos.

De hecho, si el mapa de la península se diseñara en función de los tiempos de viaje y no en función de las distancias, en lugar de una piel de toro encontraríamos un enorme paipai, en el que el mango, el trayecto más largo de todos, sería el de Almería. Resulta de hecho especialmente llamativo que se tarde menos en llegar a las capitales gallegas que, en el caso de Pontevedra, están a unos 80 kilómetros más de distancia recorrida sobre vías de ferrocarril que Almería. Los lucenses, por su parte, que está a unos 600 kilómetros de vías (frente a los 540 aproximadamente de Almería) tardan un minuto menos en llegar a Cibeles que los almerienses.

Mientras tanto, las ciudades del arco mediterráneo y las capitales andaluzas -todas menos Jaén y Almería- se venían beneficiando de la red de AVE desde hace años. Girona, la capital mediterránea más alejada de Madrid, apenas está a 3 horas y 18 minutos de Atocha. Y Murcia, que está a expensas de que el AVE la deje a poco más de 2 horas de viaje, tan sólo tiene que viajar por el momento durante cuatro horas y nueve minutos.

Especialmente paradigmático resulta el caso de Granada. Allí llevan más de un año sin trenes hacia Madrid o Barcelona porque las obras de extensión de la línea entre Antequera y la capital nazarí obligó al corte en el tramo de Loja. Pese a todo, y teniendo que hacer un trayecto de más de 100 kilómetros en autobús hasta la estación de Santa Ana, los granadinos tardan apenas 3 horas y 50 minutos en llegar desde su ciudad hasta Atocha. Eso es dos horas y media menos que lo que tarda un almeriense en plantarse en el final de la línea, en Chamartín.

En el corto plazo no hay previstos recortes de tiempo en el tren desde Almería a Madrid, toda vez no se han licitado o adjudicado obras de mejora en la red de ferrocarril convencional y las obras de la línea de AVE continúan paralizadas.

Sin noticias del cambiador de ancho en Granada

Las previsiones del Ministerio de Fomento pasan por la puesta en servicio del AVE entre Antequera y Granada en el segundo semestre de 2017, una fecha similar a la de Murcia. Ambas ciudades recibirán los trenes veloces dos años después de lo previsto por la entonces ministra del ramo, Ana Pastor, que no previó los problemas de los accesos del AVE a Murcia (el soterramiento, que allí sí se va a construir en su parte norte) y del tramo del Loja en el AVE granadino.

Sin embargo, de lo que no hay aún noticia alguna, salvo que ADIF inició hace meses un estudio de ubicación, es sobre el cambiador de ancho de Granada. Esta infraestructura permitiría a los almerienses, una vez el AVE llegue a la estación nazarí, aprovecharse de la extensión de la red de Alta Velocidad y contar con trenes híbridos que viajen hasta Madrid pasando por las vías de ancho internacional desde Granada.

Esta infraestructura, con un coste inferior a los 20 millones de euros, no está ni tan sólo presupuestada aún. La Plataforma en Defensa del Ferrocarril de Almería, conformada por medio centenar de asociaciones de vecinos y sectoriales, organizaciones patronales, sindicatos, partidos políticos y colectivos profesionales, ha incluido entre sus principales demandas esta obra, que permitiría una leve mejoría de los tiempos de viaje en el corto plazo en tanto en cuanto la anunciada reactivación de las obras del AVE entre Murcia y Almería se produce tras cinco años de parón absoluto.