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Recaudan casi 700 euros en pocos días para Lola, del Casco Histórico

La vecina Lola camina por su calle entre naranjas, las que le lanzan los gamberros.
La vecina Lola camina por su calle entre naranjas, las que le lanzan los gamberros. / IDEAL
  • La plataforma ciudadana que ayuda a la mítica vecina ha conseguido también interceder entre ella y Servicios Sociales para librarle de pagar los suministros básicos

Buenas noticias llegan desde el corazón del Casco Histórico. La vecina Lola, conocida por dar de comer a los gatos y por su dura realidad cotidiana, referida en un amplio reportaje publicado el pasado 9 de diciembre en estas páginas, sigue acumulando pequeñas victorias sociales gracias al movimiento ciudadano que se organizó para ayudarle.

La plataforma, que nació en facebook y que encabeza Loreto Corona García, la trabajadora social granadina que se desplazó desde su casa expresamente a conocer a la vecina almeriense y desde entonces casi no se ha separado de ella, ha conseguido recaudar de momento casi 700 euros gracias a las donaciones particulares de ciudadanos anónimos.

Debido al alud de mensajes solidarios y que se ofrecían a ayudar a la vecina de una manera o de otra, los miembros de esta plataforma decidieron abrir una cuenta corriente para recaudar dinero. El fin último es tratar de afrontar el arreglo de la casa en la que vive Lola, que se encuentra en una situación de precariedad absoluta. De hecho las imágenes del interior de su vivienda se viralizaron en internet debido a su crudeza. Esto propició que muchos ciudadanos ofrecieran su ayuda, entre ellos por ejemplo un albañil, José Luis, que ya se ha pasado por este lugar para reparar altruistamente el tejado.

El dinero se utilizará para estos fines y para lo que vayan surgiendo. El asunto es que la casa no es propiedad de la propia vecina objeto de tanta solidaridad, sino de unos propietarios granadinos. Con ellos mantendrán una reunión Loreto y otros miembros de esta plataforma, que tratarán de renegociar con ellos nuevas condiciones para el pago de alquiler, teniendo en cuenta sobre todo el bajísimo nivel de ingresos de su inquilina y las futuras reparaciones que podrían realizarse.

Lo más importante para Loreto es que Lola está cambiando, se está abriendo y ya no es tan reticente a estrechar la mano que se le tiende. Un ejemplo es que haya ido recientemente al área de Asuntos Sociales, desde donde se ha acordado ayudarle con los gastos que suponen los suministros básicos.

Queda mucho trabajo por hacer y es por eso que la trabajadora social también protagonista de la historia ha puesto en marcha una entidad sin ánimo de lucro para que el caso de Lola no sea una excepción. 'Asociación de ayuda para las personas mayores en situación de marginalidad' es su nombre y operará en las provincias de Almería y Granada.