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El Consistorio disuelve Emisa tras 12 años al acumular deudas millonarias

El edil de Vivienda y Desarrollo Urbano, Miguel Ángel Castellón, en el uso de la palabra en presencia del alcalde, Ramón Fernández-Pacheco.
El edil de Vivienda y Desarrollo Urbano, Miguel Ángel Castellón, en el uso de la palabra en presencia del alcalde, Ramón Fernández-Pacheco. / J. J. M.
  • La Administración asume ahora la gestión de los aparcamientos y los activos y pasivos de una empresa que ha resultado ser un «fiasco» para la oposición

El Ayuntamiento de Almería puso fin de manera definitiva a la empresa municipal de Infraestructuras y Servicios 'Emisa' después de doce años y acumular un capital pasivo superior a los 20 millones de euros. Su patrimonio rebosante de equipamientos, sus plazas de 'parking' así como también su trabajadores serán absorbidos por el propio Consistorio almeriense, que tendrá como objetivo en los próximos años hacer de este capital un valor eficiente y solvente para las arcas públicas. Todo lo que precisamente jamás ha conseguido como ente autónomo Emisa desde su creación allá por el mes de mayo de 2004.

Por aquel entonces nadie parecía atisbar las dificultades que entrañaría la gestión de una mercantil que nació para agilizar la puesta en marcha de ciertas infraestructuras en la capital y gestionar y explotar los aparcamientos de la ciudad. Si acaso es preciso recordar lo que en aquel pleno de hace doce años dijeron los portavoces de PSOE e IU Juan Carlos Pérez Navas y Diego Cervantes, respectivamente, sobre el alumbramiento de la nueva empresa a la cual veían como una amenaza directa a las competencias del pleno o como esa puerta abierta hacia la progresiva «privatización» de unos servicios que a la postre se han descolgado como muy poco rentables.

En una de las refriegas políticas vividas ayer en la sesión plenaria extraordinaria que se celebró para culminar la disolución del ente, el actual edil de Urbanismo, Miguel Ángel Castellón, se retrotraía a tiempos pretéritos en los que fue común la participación activa del socialista en las distintas fases de toma de decisiones de Emisa. «Usted apoyó con su voto afirmativo muchas actuaciones que firmó esta empresa, algo que ni el alcalde actual o yo mismo hemos hecho», se defendía así de las andanadas que había lanzado momentos antes el PSOE, que hizo corresponsable al actual primer edil -un año en el cargo- de la quiebra de la mercantil de los 'parkings' junto a su mentor, el otrora alcalde Luis Rogelio Rodríguez-Comendador. El cierre del ente municipal que los socialistas se han encargado siempre de ligar indisolublemente a la 'marca PP' ha sido la «crónica de una muerte anunciada», como citó el portavoz actual de IU, Rafael Esteban.

Y así ha sido en parte debido a, tal y como recordó ayer la edil Adriana Valverde, haber cometido durante los años de gestión errores importantes. La socialista recordó el «incumplimiento» por parte de los distintos gobiernos del PP del requisito previo a cualquier ejecución de tener comprometidas al menos el 80% de las plazas a construir. Esto sumado a la «improvisación», las «prisas» por construir en plena crisis o a las previsiones de venta «irreales»... completan una ecuación que ha tenido que ser resuelta de la peor manera posible: cerrando la persiana de la empresa y asumiendo una deuda que ayer fluctuaba según tuviera la palabra una u otra bancada.

Buena parte de los minutos del debate de ayer entre Gobierno local y oposición trataron precisamente de acotar el nivel de obligaciones que tendrá ahora que afrontar el Consistorio. Mientras que el PSOE no rebajaba ni un euro los 20 millones de pasivo que refleja el informe elaborado por los liquidadores, el equipo de gobierno se apresuraba en aclarar que la cifra realmente es mucho menor: de unos 8,6 millones de euros, que son los préstamos comprometidos con las entidades bancarias. El resto serían obligaciones con el propio Ayuntamiento o a largo plazo con las empresas arrendatarias, cantidades que se anularían automáticamente en cuanto todo pase a ser asumido por la propia Administración municipal. Así al menos lo defendió por activa y por pasiva el edil de Vivienda y Desarrollo Urbano, Miguel Ángel Castellón, que si bien poco podía decir en el terreno estrictamente económico, si que defendió la «rentabilidad social» de Emisa, poseedora de infraestructuras útiles al ciudadano y patrimonio por valor de 22 millones de euros.

Al respecto quiso aclarar que los pasos a seguir no comprometerán la estabilidad financiera del Ayuntamiento y que serán imaginativos a la hora de gestionar lo heredado, que no es poco. En ello hizo hincapié el portavoz de Ciudadanos, Miguel Cazorla, quien pensó respecto a las plazas que sería buena su venta directa o su externalización. Lo que hiciera falta pero siempre teniendo en cuenta el «interés común», dijo.