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Almería vota de nuevo retirar una distinción a un alto cargo franquista

Almería vota de nuevo retirar una distinción a un alto cargo franquista
  • El general Saliquet, uno de los militares golpistas frente al Gobierno de la II República, mantiene el título de hijo adoptivo de la ciudad de Almería

Setenta y siete años después de que el Ayuntamiento de Almería le concediese el título honorífico de hijo adoptivo de la ciudad, el Pleno de la Corporación almeriense aprobó ayer una moción del Grupo Municipal de IU en la que se insta a iniciar los trámites para retirar a Andrés Saliquet, uno de los militares golpistas contra el Gobierno de la II República Española, los títulos honoríficos otorgados por el gobierno local. La moción no llegó ni siquiera a debatirse dado que los cuatro grupos políticos habían acordado en junta de portavoces su aprobación por unanimidad.

Andrés Saliquet Zumeta (1877 - 1959), estuvo al frente del ejército sublevado en el centro del país, tomó parte en el grupo de militares que eligió a Francisco Franco como jefe del Gobierno y Generalísimo de los Ejércitos y, con la dictadura, fue consejero de Estado y procurador en las Cortes. Su nombre fue la denominación que adquirió la calle Granada durante la dictadura, y fue retirado del callejero con la vuelta de la democracia en junio de 1979, momento en el que se le devolvió la denominación original a la vía.

La moción institucional insta al Consistorio a proceder para la retirada «de todos los reconocimientos honoríficos» a Saliquet en función de la Ley de Memoria Histórica, vigente desde 2007, y que conmina a las administraciones públicas, «en el ejercicio de sus competencias», a tomar medidas para la retirada de «escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura». La aprobación unánime, ayer, de esta medida es la segunda a la que accede el Ayuntamiento de Almería en los últimos 30 años.

No obstante, lo aprobado ayer es una mera declaración de intenciones que ahora, el equipo de gobierno, debiera comenzar a tramitar -especialmente después de una aprobación por unanimidad y sin debate-. Ahora bien, no hay ninguna previsión legal que le obligue a ello. De hecho, en 2008, IU -entonces bajo la dirección de Diego Cervantes- presentó una moción para la retirada de todos los títulos honoríficos a altos cargos del franquismo en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. La moción salió adelante por la abstención de PP y Gial y el voto a favor de PSOE e IU. No se ha dado ninguna gestión aún para su cumplimiento.

Un único caso

El aprobado ayer, el del general Andrés Saliquet, es sólo uno de los casos de altos cargos de la dictadura franquista que aún a día de hoy, cuatro décadas después de la aprobación de la Ley de la Reforma Política que dio por extinguida la construcción institucional del franquismo, continúan ostentando honores otorgados por la Corporación local de Almería. Sin ir más lejos, el propio Francisco Franco fue distinguido en 1950, en un acuerdo plenario, con la distinción de «alcalde honorario», máxima distinción del Ayuntamiento de Almería. Dicho título expira con la muerte, esto es: no es a perpetuidad salvo que así lo apruebe el Consistorio -tal y como ocurrió en 2012, fecha en la que se le otorgó ese mismo título, pero «a perpetuidad», a la imagen de la patrona, la Virgen del Mar-. Además, en 1944, con motivo de la primera visita de Franco a Almería, el Ayuntamiento le otorgó la primera medalla de oro de la ciudad. Llegó incluso a ser propuesto para hijo adoptivo y predilecto, título del que no hay constancia documental de su otorgación.

El Ayuntamiento distinguió a otro buen número de dirigentes e instituciones del régimen. Laureano López Rodó, ministro de Exteriores y uno de los hombres de confianza del presidente Luis Carrero Blanco, obtuvo la medalla de oro de la ciudad en septiembre de 1969. Estos mismos honores también los recibieron, ya en 1973, la Delegación Nacional de la Juventud y, a título póstumo, el propio Carrero Blanco, asesinado por la banda terrorista ETA en la conocida (por su nombre en clave) como 'Operación Ogro'.

Otros dos ministros del Gobierno franquista, Camilo Alonso Vega y Jorge Vigón (Gobernación y Obras Públicas respectivamente) y dos directores generales de la dictadura, Florentino Briones y Luis Mons, recibieron en 1961 el título de hijos adoptivos y medallas honoríficas de la ciudad. De oro para los ministros y de plata para los directores generales. Dichas distinciones no se extinguen con la muerte, el Ayuntamiento no las ha retirado y no hay constancia de que ninguno de ellos renunciara a los honores.