Ideal

Adiós al alcalde de la concordia

La capilla ardiente con los restos del primer alcalde democrático se instaló en el salón de plenos de las Casas Consistoriales.
La capilla ardiente con los restos del primer alcalde democrático se instaló en el salón de plenos de las Casas Consistoriales. / J. J. MULLOR
  • Santiago Martínez Cabrejas falleció a los 67 años tras una larga enfermedad

Su vida se apagó hacia las once de la noche del miércoles, el día en el que había cumplido 67 años. Santiago Martínez Cabrejas (nacido circunstancialmente en El Padul, Granada, donde su padre estaba destinado), primer alcalde democrático de la ciudad de Almería, falleció la noche del miércoles después de varios años de luchar titánicamente contra el cáncer. La noticia se conocía a primera hora de la mañana del jueves, cuando la familia Cabrejas ya llevaba horas de duelo en la más estricta intimidad, en el tanatorio de la calle Suflí, en el barrio de Torrecárdenas.

Martínez Cabrejas, 'Santi', como le conocían de forma ampliamente mayoritaria entre quienes trabajaron codo con codo primer alcalde elegido democráticamente por los almerienses, había regido el Ayuntamiento de Almería durante 16 años en dos periodos, entre 1979 y 1991 y, posteriormente, entre 1999 y 2003. De las cuatro corporaciones, solo en una lo hizo con mayoría absoluta. Pero tan amplia que tan solo se ha repetido en una ocasión, la actual Corporación, con 18 concejales de su partido en el noble salón de plenos de las Casas Consistoriales.

Quienes le conocieron se refieren a él como un pactista convencido, un hombre de concordia y acuerdo. Solo gracias a este aspecto pudo hacerse con el bastón de mando en el año 1979 con el apoyo del Partido Comunista y del Partido Socialista de Andalucía (PSA, actual Partido Andalucista). Y solo gracias a estas formas tan suyas pudo arrebatarle la Alcaldía a Megino en 1999, cuando un pacto con IU permitió deshacer la recién estrenada hegemonía popular en la capital.

Y fue precisamente a ese carácter afable, humilde, cercano, de simpatía natural, de empatía, de darse a los demás, el que este jueves recordaban todos, de izquierda y de diestra, de un partido y de otro. Los unos, sabedores de que jugaban en el bando de un todo terreno –también deportivo–. Los otros, conocedores de que 'Santi' no era un rival marrullero, de los de patada en la espinilla, sino un adversario leal y noble, capaz de cerrar un partido en tablas en pos de la concordia.

Nada más conocerse la triste desaparición de Martínez Cabrejas, el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador (PP), quien coincidiera con él como presidente de la Diputación de Almería, convocaba de forma urgente y extraordinaria un pleno de la Corporación en el que decretó el luto oficial en la ciudad de Almería por tres días, hasta el sábado a las 9 de la mañana. Durante este plazo, quedaron suspendidos todos los actos oficiales del Consistorio, y las banderas ondearon a media asta y con crespón negro.

«En esta hora de dolor, el recuerdo del amigo y del compañero no debe ser obstáculo para valorar en su justa medida uno de los capítulos más brillantes de la Historia de Almería». El pasaje, que forma parte de la declaración institucional aprobada este jueves por la Corporación almeriense, fue leído por Rodríguez-Comendador con tono afectivo, con los ojos enrojecidos y con voz entrecortada. «En lo institucional, Martínez Cabrejas no sólo fue el primer alcalde de Almería elegido democráticamente por todos los almerienses. También fue la primera persona que convirtió el Salón de Plenos del Ayuntamiento en foro vivo de palabras e ideas libres. En escenario verbal de una confrontación de conceptos que antes fueron silenciados y en puerta abierta para los almerienses al centro de la toma de decisiones», rememoraba el regidor. «Cercano, amable, próximo», «sencillo y práctico», fueron solo algunos de los apelativos que se colaron en una alabanza unánime que, pese a las divergencias ideológicas, situaron a Martínez Cabrejas como un clímax para una ciudad que se destripó de su imagen de pueblo grande para convertirse en metrópolis.

A las 18.30 horas, el Ayuntamiento abrió sus puertas, por última vez, a Martínez Cabrejas. Sus familiares aceptaron velar sus restos mortales en una capilla ardiente abierta al público en el lugar más noble de la que fue su casa durante 16 años, el salón de plenos. Allí pudieron dirigirse aquellos almerienses que quisieron mostrar su gratitud o rendir tributo al primer regidor electo de la ciudad, escoltado, con honores de alcalde, por los agentes de la Policía Local, los mismos que le acompañaron durante el trayecto entre el tanatorio y la Plaza Vieja. Martínez Cabrejas fue trasladado este viernes a Níjar, donde fue incinerado, después de recibir un homenaje solemne por parte de la Corporación y de los agentes locales de Policía.

Los principales líderes políticos de Almería mostraron sus condolencias. Entre ellos, Diego Cervantes (IU) o Juan Carlos Pérez Navas (PSOE), que trabajaron a su lado en la última etapa de Cabrejas como alcalde. También desde las bancadas populares. «Era un rival político leal y un amigo», dijo Comendador. De él, de Cabrejas, recibió Comendador su bastón de mando con una sonrisa. El mismo que este jueves, ahora con el estómago encogido, depositó sobre su féretro.