Ideal

El descubrimiento tan histórico como casual de las Capitulaciones

fotogalería

Los comisarios de la muestra desenvuelven el documento original a su llegada al Museo Arqueológico Provincial. / Mullor

  • El documento firmado por los Reyes Católicos se usó como prueba para un pleito

Archivo de la Real Chancillería de Granada, años noventa. La institución alberga documentos emanados bajo la enorme sombra de su jurisdicción, que se viene proyectando durante los últimos siglos en las tierras que caen desde el sur del Tajo. Su sede, emplazada en el centro de la antigua capital nazarí, recibe a un historiador de la Universidad dispuesto a investigar la documentación judicial de un pleito ocurrido en el siglo XVI planteado por los descendientes de Yahya al Nayar sobre las propiedades de este caudillo moro.

Examinando sus legajos, da con un hallazgo insospechado: el pergamino que envuelve la documentación lleva la firma de los mismísimos Reyes Católicos. Son las Capitulaciones de Almería, un manuscrito histórico al que se le había perdido el rastro desde hacía unos quinientos años y que, pese a todo, probablemente nunca abandonó la muy noble, muy leal, nombrada, grande, celebérrima y heroica ciudad de Granada, orgullo de los Católicos y hermana en los últimos estertores del islam ibérico de la igualmente anhelada Almería.

O, al menos, que se sepa, porque hoy nadie puede explicar cómo un documento de naturaleza jurídica y colectiva terminó a los pocos años de su edición en manos de unos particulares, que las presentaron ante un tribunal como una prueba a su favor para perderse después hasta nuestros días.

Hasta hace muy poco, el contenido de las Capitulaciones era como la luz de una estrella lejana, inasible. Se sabía por su reflejo en textos de la época que regulaba los derechos de los nuevos mudéjares, por ejemplo. Incluso, se tenía idea de su aspecto gracias a una copia conservada en el registro real de la Corona castellana. Sin embargo, muchos historiadores daban por perdido el original, sepultado quizás entre los escombros de los terremotos y el tsunami que devastaron Almería a principios del XVI y descompuesto por el tiempo en su propia corporeidad orgánica.

Más cerca de lo esperado

«Solo sabemos que salió del antiguo reino de Granada en una ocasión, pero el resto del tiempo no anduvo muy lejos», señala David Torres, uno de los comisarios de la muestra en el Museo de Almería. Hecho el hallazgo, el documento solo esperaba que alguien le devolviese el esplendor que le arrogaron los escribas de los Reyes Católicos. Con motivo de la celebración del Milenio de la fundación de Almería y en el 40 aniversario en la provincia, IDEAL decidió financiar su cuidadosa restauración, llevada a cabo por una profesional en la misma Chancillería durante dos meses.

Los años solo habían conseguido matar parcialmente las brillantes tintas y devorar la parte superior del documento, perdida para salud de los hongos que lo atacaron. Fue necesario reintegrarla con papel japonés para, al tiempo que se evidencia la pérdida, mantener su rectangularidad y devolverle su usabilidad. Cabe recordar que, para su instalación en Almería, ha sido necesario someter la pieza a pruebas de resistencia para comprobar su adaptación a los resquicios del clima húmedo capitalino que se puedan colar en el sobradamente acondicionado Museo de Almería durante su estancia.

«Con esta exposición se está dando a conocer a la ciudadanía la importancia del patrimonio documental: todos tenemos sensibilidad a la pintura o la escultura, pero, paradójicamente, el archivístico es el más común y debemos cuidarlo», añade Torres, que comparte comisariado con Domingo Campillo, responsable artístico del montaje. «La gente va a tomar conciencia del valor de este patrimonio, que es historia», sentencia.