Ideal

Un milenio de retroceso

  • Si de este milenio hubiera salido aunque solo fuera un proyecto para dignificar el patrimonio recibido nos podríamos dar por satisfechos

Se afanan nuestras administraciones por rivalizar quién hace más cosas para celebrar los mil años de Almería. Y digo que se afanan las administraciones porque lo que es a la sociedad en general le importa bastante poco que Almería cumpla 1.000 o 20.000 años, es algo que se la trae al pairo. El divorcio que existe entre sociedad y administración queda patente en la celebración de esta efeméride porque a los segundos lo único que les importa es sacar pecho en cuanto a actividades organizadas como si lo único importante fuera eso; y a los primeros lo que más les importa, como no podía ser de otra manera, son sus problemas diarios y no las celebraciones. De cualquier manera, lo que también está poniendo de manifiesto esta celebración es la divergencia política entre partidos que son incapaces de unirse para nada, aunque puestos a pedir unión preferiría que lo hicieran para reivindicar infraestructuras que para celebrar el Milenio. Las tres administraciones, Junta de Andalucía, Diputación Provincial y Ayuntamiento de Almería van por libre y cada uno celebra lo que le viene en gana y como Dios les dio a entender. Luego hay una plataforma ciudadana que sería la que tendría que recoger el sentir social de cara a este milenio con los que tampoco se ha contado demasiado y están ahí como convidados de piedra.

El problema de Almería es que no se aprovechan las grandes ocasiones para hacer grandes cosas y las oportunidades se pierden. Aquí lo importante es convocar actividades aunque algunas sean tan pintorescas como esa ruta que se hizo hace unas semanas por el casco antiguo, con personas caracterizadas como los que aquí vivieron hace mil años, acompañados de una charanga al ritmo de pasodobles. Ridículo. El domingo pasado este periódico recogía en sus páginas el estado de abandono del entorno de las murallas de la capital. Escombros, basuras y hasta pintadas en las mismas murallas. Hace unas semanas este periódico, también, publicaba la torre del siglo XI a la que se le ha encontrado una utilidad: sujetar el cableado eléctrico de la zona. Almería debería reivindicarse con la celebración de su milenio aunque para eso fuera necesario asumir nuestras carencias y aceptar que estamos muy lejos de la cultura y urbanidad que tenían aquellos que aquí vivieron hace mil años y que nos dejaron un legado y un patrimonio del que no hemos sido capaces de mantener. Si de este milenio hubiera salido aunque solo fuera un proyecto para dignificar el patrimonio recibido nos podríamos dar por satisfechos, pero me temo que no es así y no lo será mientras que a nuestros gobernantes solo les mueva salir bien en la foto, incluso besándose entre ellos que ya habrá tiempo de ponerse a parir; y, eso sí, diseñar actos (cuantos más mejor que es la mejor manera de representar la 'unidad') y convocar actividades, muchas: 470, 840... hasta 1.000... (años de retroceso). Ahí es nada.