Eran aquellos maravillosos años del 'post-Almería 2005'. Años en los que colocar un equipo en la máxima o en las máximas categorías de nuestro deporte parecía tarea más que sencilla, en los que la provincia almeriense parecía gozar de cierta bula para mejorar posiciones en el escalafón del deporte patrio profesional.
Los Juegos Mediterráneos, además de dejar tras de sí un conjunto de importantes y modernas instalaciones deportivas, no sólo en la capital sino también en los municipios que fueron subsedes, hicieron crecer notablemente la categoría de los clubes almerienses.
En aquella época que seguramente no volverá, la provincia pasó a ser una de las de mayor índice de equipos de elite de toda España. No en vano, en una misma temporada, nuestros representantes fueron capaces de situarse con dos equipos en Liga de Fútbol Profesional, como UD Almería (Primera) y Poli Ejido (Segunda A); un equipo que campaba por sus respetos en la cúspide del voley español, como Unicaja Almería; otro que incluso soñaba con disputar las competiciones europeas de balonmano, como Keymare Almería ('Tú eres la llave de Europa' llegó a ser su eslogan en una de estas campañas), otro que coqueteaba todos los años con esa clasificación europea del balonmano, pero en féminas, como Vícar Goya y, en la misma máxima categoría, BM Roquetas se consolidaba como un gigante en crecimiento; y hasta dos equipos de baloncesto que compitieron en Liga LEB Plata de baloncesto, aunque no el mismo año, como Promobys BS Hoteles y de Tíjola y CB Blanes Almería.
Prácticamente no había provincia igual. Muy pocas lograban igualar la marca del doblete en LFP, pocas también metían dos equipos en el 'Universo LEB' del basket al mismo tiempo, contadas con el dedo de una mano habían también triplete en cuanto a las máximas categorías del balonmano, en masculina y femenina. Y prácticamente ninguna más reunía todas esas condiciones y, además, un equipo que parecía el eterno campeón de su liga, como el caso de Unicaja en voley.
Las ayudas institucionales, que nunca son pocas, casi parecían sobrar, mientras que los patrocinadores surgían en Almería hasta cubrir todas las necesidades. Incluso más de un club sostuvo a varios patrocinadores en su nombre oficial durante varias campañas seguidas, dificultando sobremanera el cuadre de los titulares de prensa (demasiados sponsors para intentar salir todos en el mismo título) y dando la sensación de que las 'mascotas deportivas' lucían excelsas cadenas de longaniza.
Fin de una época
Este verano, un doble anuncio, igualmente negativo, ha supuesto el anuncio oficial del final de aquella dorada y ya lejana época. Unicaja Almería anunciaba su renuncia a las competiciones europeas, al tiempo que Vícar Goya renunciaba de nuevo a su categoría, algo que le ha llevado, en dos años, a jugar en la máxima categoría a perder dos escalones en el escalafón estatal.
Son, prácticamente, 'los últimos de Filipinas' en el deporte provincial. Ya sólo quedan la UD Almería, aunque ya sin la Primera División, y el propio Unicaja, mermado pero todavía con aspiraciones serias y fundadas al título liguero. El final anunciado a un proceso de deterioro económico que, si bien se ha vivido virulentamente en toda España, ha sido muy especialmente cruel en Almería.
Un proceso en el que el CB Blanes de LEB Plata de baloncesto fue el primer exponente, con un paso efímero de una única campaña, al que siguió aquel Keymare que quiso ser la 'llave de Europa' y que terminó desaparecido por motivos económicos y entre deudas. Tras ellos, el Poli Ejido fue quien entró en un potente proceso de deterioro que terminó con denuncias, deudas y una truculenta historia con final a mitad de una campaña.
Promobys BS Hoteles tuvo un final menos dramático, con anuncio veraniego de desaparición por el final del apoyo del patrocinador y 'alma máter' durante años, mientras que el caso de Vícar Goya ha sido un proceso más traumático y extendido en el tiempo, con dos renuncias de categoría y un paso final a la categoría de bronce, sin apoyos privados ni públicos.
Mientras, Unicaja Almería ha sabido dar un paso a un lado para tomar impulso, una renuncia a aspiraciones del presente para no sufrir las mismas consecuencias que sus clubes paisanos en estos años. Algo parecido también a la UD Almería, un club que ha cuidado su economía para no terminar engullido por una espiral de obligaciones económicas que le costaron la vida al mucho más veterano Poli Ejido.
Fuga de talentos
En esta tesitura, los más talentosos jóvenes del deporte colectivo almeriense han tenido que tomar otros destinos para poder seguir con sus carreras. Jóvenes como Álvaro Ruiz, forjado en la cantera del Barcelona y la última temporada asentado en un equipo Asobal como Huesca. Su futuro habría de haber estado a un equipo de su tierra, como lo estuvo en su momento el de otros almerienses como Miras, Rojas, Aguilera o Aguirre, pero las circunstancias ahora son otras muy diferentes.
O como los jugadores de baloncesto Luis Parejo, este año en Ávila de LEB Plata, Isma Torres, que ha logrado una gran campaña en Andorra con ascenso incluido, o el base Roberto Rueda, todos ellos integrantes en algún momento del plantel de Promobys BS Hoteles y en el caso del último también del CB Blanes Almería, pero que ahora han de buscar su futuro lejos de su tierra.