Dicen de, José Gimeno Sacristán, que es un 'aguafiestas' y un 'insatisfecho'. Pero es que, según él, no puede actuar de otra manera cuando los problemas de la Educación «se encuentran en un campo de recesión; y me surgen dudas sobre si los nuevos planes educativos, son tan nuevos como dicen».
Con este planteamiento, y sin pelos en la lengua, el experto aragonés ha impartido una conferencia en la Ual bajo el título 'Las inseguridades de la Sociedad del Conocimiento'.
Profesores de la Universidad de Almería escuchaban atentos las palabras de Gimeno Sacristán al definir todos los cambios educativos que se están experimentando como «un desbarajuste que pretende ser ordenado desde las instancias del desorden».
Lo ha podido decir más alto, pero no más claro. El experto ha criticado el papel de los profesores y la incorporación de las conocidas TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación) a las aulas. «Las nuevas tecnologías no van a cambiar por si mismas la Educación, sino que dependerán de lo que la Educación haga por ellas, ya que solamente son simples instrumentos y no se pueden esperar falsos milagros».
Asimismo, Gimeno ha recordado a los allí presentes, cuáles son los fines de la Educación actual. «Los objetivos educativos siempre han sido conflictivos, pero resulta que ahora son problemas de compatibilidad».
En este sentido, el ponente ha reprochado la «pasividad» del profesorado. Asimismo, y a juicio de Gimeno, hay un debate «idiota» en torno a las competencias. «¿Es que hasta ahora no sabemos cuáles son las competencias del profesorado?».
Con cierta ironía y sarcasmo, el invitado ha subrayado que «nos obligan a reestructurar el lenguaje de los planes, lo cual indica que no importan los contenidos, sino los formalismos».
Por esta razón, el aragonés ha aconsejado a los docentes que apuesten por las buenas relaciones con los alumnos, por la cultura como competencia y enriquecimiento del poder; y en definitiva por la obligación de trabajar para hacer a la gente educadora.
Curiosamente, antes de la intervención de José Gimeno, el rector de la Universidad de Almería, Pedro Molina inauguraba oficialmente, y a pesar de más de dos meses después del comienzo de las clases, la Facultad de Ciencias de la Educación.
A partir de ahora, alrededor de 3.000 universitarios de Psicopedagogía, Educación Infantil, Primaria, Educación Física, Música o Lengua Extranjera, ya disponen de un espacio encargado de la organización de las enseñanzas y de los procesos académicos, administrativos y de gestión de dichas titulaciones.
Mientras, el rector de la Ual, Pedro Molina y el decano de la Facultad de Educación, Juan Fernández Sierra hablaban sobre la unión y la participación de todas las titulaciones conjuntas del Campus, cerca de un centenar de estudiantes de Magisterio de Educación Infantil protestaban con cacerolas, pancartas y pitos acerca de su situación.
Concentración
«Estamos a uno de diciembre y a pocos días de comenzar los exámenes y todavía no tenemos fechas, no hay comunicación con los alumnos», decía Isabel María Cano, estudiante de Magisterio. Por su parte, otra de las manifestantes explicaba que «tampoco nos convalidan las prácticas, y no nos dan explicaciones de por qué lo hacen».
Otro de los universitarios, alejado al acto que se estaba desarrollando en ese mismo momento, destacó que «luego nos avisan con el tiempo justo, cortan las clases y comienzan los exámenes, no nos da tiempo a prepararnos nada».
Finalmente, la concentración de los alumnos quedó en el intento de hablar con el rector, ya que desde el Decanato de Ciencias de la Educación, «nos han intentado conformar con palabras, porque no nos han dado la solución, incluso nos han dicho que las fechas de los exámenes ya están puestas, pero nosotros no las hemos visto por ningún lado», denunciaba otro de los estudiantes de Magisterio.
Desde la habitación de al lado, el decano de la flamante Facultad de Educación destacaba la importancia del momento, el cual significa «trabajo, ilusión, tarea diaria y el futuro de los profesores de la Educación».