Los estudiantes universitarios de Almería cada vez tienen más oportunidades para realizar un curso académico en el extranjero. El próximo año serán aproximadamente 400 alumnos de la Universidad de Almería (UAL) los que viajarán a otras ciudades europeas para disfrutar de una Erasmus.
En la maleta de ida llevan la ilusión, el miedo ante lo desconocido y unas ganas tremendas de pasarlo bien. En la de vuelta, suelen traer consigo la sensación de que la aventura de sus vidas ha concluído. Si bien, regresan conscientes de que la experiencia les ha hecho madurar y, sobre todo, han aprendido a valerse por sí mismos.
Los que ya han estado de Erasmus (el año pasado fueron unos 300) no dudan en dar sus consejos a los 'nuevos'. La mayoría de los que ya han vivido la experiencia suelen recomendar a los que se marchan que no se junten solo con españoles, que abran la mente y que viajen todo lo que puedan por los alrededores o por el país en cuestión.
Y es que la mayoría afirma que conocer gente de otros sitios y otros lugares es una de las mejores cosas que ofrece la beca Erasmus. De hecho, un gran número de ellos señala que con el programa se han dado cuenta de que existe mundo más allá de España.
Sin embargo, no todo es de color de rosa en la vida de un estudiante Erasmus, a pesar de lo que digan las malas lenguas. Muchos de los que ya han estado aseguran que al principio, sobre todo, se pasa mal, hasta que te adaptas al país que te acoge.
A pesar de ello, la mayoría coinciden en que la experiencia merece la pena y animan a los 'nuevos' a que no se dejen vencer por las dificultades.
En líneas generales, casi todos los estudiantes echan de menos a sus familias y a sus amigos. También el clima cuesta en aquellos destinos más fríos, que suelen ser casi todos, si se comparan con Almería. Pero las bajas temperaturas no suelen suponer un problema. Dentro de las maletas van abrigos comprados casi expresamente para el viaje.
Si bien, los que ya han pasado por lo mismo recomiendan que no se meta en el equipaje ropa de abrigo que se pueda comprar en el lugar de destino. Pero ya se sabe, hasta que no se pasa por la experiencia no se aprende de ella.
Por otro lado, existen algunos aspectos que se pueden mejorar del programa Erasmus. La mayoría de los estudiantes que estuvieron hace unos años comentan que la cuantía económica era insuficiente y que sin el apoyo de sus familias no se podrían haber ido.
Para otros, los temas administrativos también resultan un poco complicados. Un pequeño fallo en el proceso te puede complicar la beca, sobre todo al comienzo, hasta que se aclaran los malentendidos. En líneas generales, lo que los estudiantes almerienses piden a las universidades de destino es que se impliquen en la búsqueda del alojamiento, que puede llegar a ser muy complicado en determinadas ciudades.
Los 'erasmus' que ya están de vuelta recomiendan que, si se va a estar en una residencia, se elija una con cocina propia. De esta forma, si el estudiante no acaba de acostumbrarse al menú del comedor, podrá prepararse sus propios platos. No obstante, no está de más probar la gastronomía del lugar y experimentar nuevas sensaciones, aseguran los estudiantes que ya han finalizado el programa.
Otro de los problemas con las comidas viene determinado por los diferentes horarios que se siguen en el resto de Europa. La apertura y cierre de los establecimientos comerciales es también diferente, así como la hora en la que comienzan las fiestas y otros momentos de ocio.
Sin embargo, son todas estas diferencias con España lo que convierten la experiencia en irrepetible, según afirman los 'erasmus'. El aprendizaje de otra cultura, de otras costumbres y de un idioma completamente distinto hacen al estudiante abrir su mente y su capacidad de comprensión de la vida.
Por este motivo, la mayoría de los universitarios que disfrutaron de una Erasmus no dudan en afirmar que es una experiencia irrepetible que no olvidarán.
Los 400 estudiantes de la Universidad de Almería que se marchan este año podrán comprobar si es cierto todo lo que se comenta de la Erasmus.
Los que ya han vivido esta experiencia no dudan de que los nuevos 'erasmus' volverán entusiasmados, aunque un poco tristes de que esta aventura universitaria haya terminado.
Sin embargo, siempre existe la posibilidad de volver a la ciudad de 'Erasmus', para trabajar o para disfrutar de cualquier otro programa de movilidad que ofrezca la Unión Europea.