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Sociedad

SOCIEDAD

Nuestros antepasados pensaban que el muerto seguía viviendo en la tumba
27.03.09 -

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La muerte en la Granada romana
Desiderio Vaquerizo, junto a un sarcófago romano de una niña de 8 años, que fue hallado en Granada. / C. A.
La muerte es un hecho universal y atemporal que forma parte de la vida. Los miedos que hoy tenemos son los mismos que existían en la época romana y los elementos funerarios suponen una importante fuente para el estudio de su presencia en nuestra ciudad. Gracias a los enterramientos de este periodo, podemos medir la fama de la familia del difunto y su repercusión social en esa sociedad. Es un elemento muy indicativo para conocer áreas culturales. Cuando cambian los ritos funerarios, cambia la cultura, por lo que la muerte juega un papel esencial en el devenir de estas sociedades.
Éstas fueron algunas ideas que Desiderio Vaquerizo, catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba, expuso en su conferencia 'Funus Florentinorum. Muerte y ritos funerarios en la Iliberri romana', que tuvo lugar ayer en el Museo Arqueológico, dentro del ciclo de conferencias que acompañan a la exposición 'Granada en época romana. Florentia Iliberritana', que concluye el 15 de abril.
Los romanos, según los datos que se tienen, presentan muchas y variadas posiciones ante la muerte. Unos creían en la reencarnación, otros en la bajada a los infiernos, pero se mostraban muy escépticos ante ella, ya que pensaban que el muerto seguía viviendo en la tumba, hasta tal punto que los hacían partícipes de los rituales a través de profusión de afectos.
Generalmente, las muertes se producían en sus propias casas. Desde ese momento, comenzaba todo un proceso de preparación del cadáver. El velatorio podía durar entre uno y siete días, a excepción de los suicidas, que no tenían derecho a un rito funerario y debían ser enterrados en una hora. Una vez terminado el velatorio, el cuerpo debía ser llevado a la necrópolis. Hasta el siglo V d.C. la mayoría de los difuntos eran enterrados en sus propias casas. En ese momento apareció una regulación que obligaba a enterrarlos en las necrópolis, aunque no fue muy respetada.
Existían dos tipos de ritos: cremación e inhumación. Además, los cadáveres eran depositados en distintas posturas. Asimismo, existía un ajuar tipo que se repite en toda el área de influencia romana, con unos juegos de vajillas muy generalizados. Las monedas también aparecen como un elemento básico.
Iliberris
Gracias a la Epigrafía y a las reflexiones de los autores clásicos, hoy día podemos conocer el paso de la cultura romana en Granada. Sin embargo, aún se sabe muy poco sobre el mundo funerario en la ciudad, ya que se tienen hallazgos muy dispersos y tardíos. El Albaicín es el foco principal de recuperación de piezas, ya que fue el núcleo en el que el asentamiento humano comenzó su andadura. Existe una clara existencia de honores funerarios que la urbe dedicó a algunos habitantes destacados y que da muestra de la condición de municipio. Lo que encontramos principalmente son necrópolis tardorromanas, dispersas por toda la ciudad, como en lo que hoy es Gran Capitán y Camino de Ronda.
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