Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Más Actualidad

06.01.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
NO cabría jamás preguntarse ¿qué es la magia o para qué sirve? Quien la posee ni siquiera piensa en qué es. Es como la sal en las comidas, no se ve pero se saborea, existe. Los míticos polvos mágicos de las tan pintorescas hadas, o la de los dioses o de los Magos de Oriente no es más que un precioso símbolo de la verdadera magia de la vida. Sí, es hermosa la fe en los cuentos de hadas y en los Reyes Magos, eso es un tesoro que jamás nos debe ser arrebatado, la fe.
Pero, me pregunto, ¿qué ocurre con ese niño que se hace mayor y que se siente muy triste porque algún amigo o familiar le dijo que "los Reyes no existen"? Es el niño que quiere creer y no puede creer, es la desilusión y el enfrentamiento a lo que llaman el mundo 'real', pero ese amigo o familiar, no se dio cuenta del trasfondo de sus palabras, en realidad sentenció: «la magia no existe». Y aquí nos estrellamos con una contradicción: existe, aún más, es parte de la vida, ¿qué es una vida sin magia? El error reside en corromper a los niños hacia un mundo sin sueños, hacia una realidad demasiado real que no es capaz ya de sentir la fe, la ilusión, la esperanza, conformando personas mecanizadas y frustradas que no dan uso de su creatividad, pues hace tiempo ya que renunciaron a ella, cuando alguien les dijo «los Reyes no existen».
Así es que, niños, adolescentes, adultos y mayores, «los Reyes existen», porque si ellos no existen nosotros existimos un poco menos, porque vivir desarraigado de la magia es vivir en un desierto espiritual, es, de algún modo u otro, dejar de ser. Y además, resulta obvio que, hoy por hoy, tenemos la obligación de cuidar nuestras almas, de mantenerlas vivas, de rescatarlas, y de refugiarnos en ellas y en su magia para enfrentarnos a tanta falta de compasión que hay en este mundo que nos rodea. Y así, que las próximas generaciones sean capaces de amar los sueños, la vida en su esencia más profunda, y con ello consigan creativamente acabar con tanto sinsentido y entregar su ilusión, su esperanza y su amor a los demás. La magia nos hace mejores personas porque cultiva nuestro espíritu. Si la poseemos, sino dejamos que se escape nunca, mantendremos algo vivo en nuestro interior, y ese algo es lo más valioso que tiene el hombre. La magia vuela en un trineo, se contagia y trae consigo un regalo: la felicidad. Permitamos que entre esta madrugada a nuestras casas y despertemos con la voluntad de ser más felices y de fortalecer nuestro espíritu. Este es el camino para dibujar un mundo mejor y para embellecer la vida.
Salvemos a nuestras 'hadas interiores', creamos que los Reyes Magos no son sólo leyenda, tradición o seres ilusorios y ficticios. La magia está en las personas, está hoy aquí y ahora en una mirada, en una sonrisa, en un olor, en un sabor, en una acción, en un pensamiento, en un sueño, en un recuerdo, en un deseo, en una flor, en un atardecer, en el mar, en la familia, en la amistad, en la vida. Ahí están los Reyes Magos, vigilándonos para ver 'si nos portamos bien' y vivimos con la felicidad que nos regalan el seis de enero de cada año. Mantengamos pues la magia, ya que es promesa y garantía de nuestra felicidad. Gracias Melchor, Gaspar y Baltasar. Volved siempre, no os olvidéis de que los humanos también sabemos hacer magia, sólo necesitamos el impulso de esos polvitos, con los que aprendemos a saborear la vida.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS