El procedimiento para conseguir un préstamo a cambio de una prenda es fácil. El cliente pasa por la ventanilla, donde un tasador recoge los bienes a pignorar para su peritación. Una vez realizada la peritación, se le dice al cliente la cantidad a la que puede ascender el préstamo. Si el cliente está de acuerdo con la valoración, se formaliza el contrato de préstamo. Es lo que, popularmente se conoce como "papeleta. El abono del crédito es inmediato en la misma ventanilla.
El periodo inicial del contrato de préstamo es de un año, más un mes "de cortesía". Una vez pasados estos trece meses, si el cliente no lo ha cancelado ni renovado, se prepara el lote de prendas para su subasta. Previamente, desde el Monte se le comunica al cliente, para que sepa que puede perder la posesión de su bien.
Si el cliente no cancela el préstamo ni lo renueva, el Monte subasta el objeto dejado en prenda. La subasta se realiza por el sistema de puja a la llana, esto es, que se le adjudicará al mejor postor. También se contempla la participación por el sistema de pliego abierto, en el que cliente da orden por escrito para que se puje en su nombre hasta el límite de una cantidad determinada. La diferencia o 'sobrante' que resulte de la cancelación del préstamo y los gastos de las subastas queda a disposición de los titulares del préstamo, que es uno de los atractivos del sistema.
El préstamo puede ser renovado dos veces, atendiendo sólo los intereses pactados, por lo que el periodo de vigencia del préstamo puede llegar hasta tres años. Pasado este tiempo y una vez cancelado el préstamo, es posible volver a constituir otro nuevo préstamos, pero con una nueva tasación de la prenda.





