La FAPE hace un llamamiento a las empresas y responsables de los medios de comunicación para que vigilen el tratamiento que dan a las informaciones relacionadas con casos de malos tratos, procurando encargarlas a personal especializado o que, en cualquier caso, cumplan de manera escrupulosa los códigos deontológicos y las recomendaciones de buenos hábitos. Los informadores deben poner especial atención a la protección de las víctimas y evitar la difusión de testimonios de vecinos o familiares en los que subyaga la justificación del maltrato o la defensa del agresor.
El comunicado señala que entre esas recomendaciones está la de presentar estos casos como producto de una sociedad machista que hay que transformar. La mayor parte de los casos de violencia concluyen primero en detención y después en encarcelamiento. No se deben, pues, presentar las informaciones de modo que se dé sensación de impunidad. Es conveniente para todos resaltar los logros de mujeres que han conseguido superar situaciones adversas.





