ALMERÍA
A su vez, cuatro de cada cinco adolescentes en España sienten cierto distanciamiento de sus padres porque creen que «no les comprenden» o «ni siquiera les escuchan» y que, por tanto, «no merece la pena hablar con ellos de sus problemas».
De las llamadas atendidas en 2007 por los voluntarios de los 24 centros del Teléfono de la Esperanza en España, se desprende que el 46,6% de los llamadores de hasta 20 años de edad sólo llama para poder desahogarse o tener alguien que les escuche, mientras que un 32,3% lo hace para solicitar orientación respecto a algún problema.
En cuanto a los tipos de problemas que motivan las llamadas de los adolescentes, priman los de índole psicológica (en un 47% de los casos), entre los que destacan los trastornos de ansiedad, los estados deprimidos, el sentimiento de soledad y la incomunicación.
En realidad, la mayoría de las personas que se sienten 'incomunicadas' no lo están en sentido estricto, lo que sucede es que la comunicación profunda y auténtica va dando paso a otra, funcional, para salir del paso, en la que el 'peso' de los sentimientos es cada vez menor y donde apenas se escucha al otro.
En Almería
Por lo que se refiere a Almería, los datos prácticamente no difieren al apuntar a que una cuarta parte de las llamadas que se reciben son de jóvenes que llaman para desahogarse, en un 45 por ciento de los casos. Un 55 por ciento buscan orientación, alternativas y soluciones a los conflictos que plantean. También recogen los datos la existencia de un 46% de jóvenes que llaman que dejan ver algunos problemas psicológicos de incomunicación y ansiedad. Por otra parten, en Alme´ria, el 33 por ciento de los problemas que se plantean son relacionales, con padres, amigos y compañeros.
Durante el año pasado se recibieron 7.000 llamadas en Almería y este año, la cifra se va a disparar de forma considerable.
Con el Teléfono de la Esperanza de Almería trabajan 55 voluntarios en turnos que se reparten las 24 horas del día. Asimismo se cuenta con 15 personas que se dedican a los talleres y coordinación de grupos y 8 profesionales entre psicólogos, orientadores familiares y abogados.
Terapia
El sentirse escuchado es fundamental para el equilibrio psicológico del ser humano en cualquier momento de la vida, pero mucho más en los procesos de desarrollo emocional como la adolescencia.
A escuchar se aprende en el grupo más primario; es decir, fundamentalmente en la familia. Y este aprendizaje es de tal modo que, si una persona no se ha sentido escuchada y valorada en la infancia y en la adolescencia, muy difícilmente escuchará de verdad a las demás personas cuando sea adulto.
Los diferentes puntos de vista de adolescentes y de padres y educadores originan con frecuencia conflictos que a veces dificultan considerablemente las relaciones personales. De hecho, el segundo tipo de problemas que provocan más llamadas de los adolescentes al Teléfono de la Esperanza son los conflictos relacionales (31,9% de las consultas telefónicas), muy por delante de problemas asistenciales, jurídicos, etc. Estos conflictos se producen en un 34,9% de los casos con el padre o la madre y en 33,7%, con el novio, la novia o la pareja. Asimismo, en un 8,4% de las ocasiones el problema de relación del adolescente tiene que ver con un amigo o compañero de colegio y en un 5,4%, la causa de la llamada es una disputa con un hermano o una hermana.








