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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

12.10.08 -

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Tirando del hilo de Agustina, Enriqueta Barranco se encontró con las hermanas Teresa y Elena Gómez Juárez. Varias fuentes apuntan a que fueron sus compañeras en la muerte, en el mismo barranco entre Víznar y Alfacar en que los fascistas arrancaron la vida a miles de personas en los primeros días de la Guerra Civil. Entre ellas, la del poeta Federico García Lorca.

Si los datos que los investigadores han encontrado son ciertos, Teresa, de unos 40 años, y Elena, mucho más joven, fueron fusiladas como «miembros del Socorro Rojo Internacional» y registradas como «modistas».

La verdad es que la mayor era militante del PSOE y había participado en la campaña electoral de 1933, sobre todo, en los mítines de la comarca de Guadix. Cuando fueron a buscarla, la pequeña quiso marcharse con ella. Las dos eran solteras y sin hijos. Y hermanas del concejal socialista en el Ayuntamiento de Granada Rafael Gómez Juárez. Los tres fueron fusilados con pocos días de diferencia. Otra familia truncada.

Su primo, Antonio Ruiz, tenía sólo 6 años al estallar la guerra, pero recuerda a Teresa sentada junto a una ventana del popular café La Maison Dorée, de Reyes Católicos, propiedad de la familia. «Eran mujeres con presencia pública», recuerda Barranco, un 'pecado' imperdonable en aquella época. Después descubrió que ella misma tiene lazos familiares con las hermanas Gómez, primas segundas de su cuñado.

Miedo y vergüenza

Barranco cree que sobre las represaliadas en la Guerra Civil «el velo de silencio es doble»: si las familias de los hombres asesinados los cubrieron de olvido para sobrevivir, ¿qué no tuvieron que hacer los supervivientes de mujeres sobre las que, además, pesaba la vergüenza de haberse salido del molde?

«Tratamos de reconstruir la memoria histórica de tres mujeres granadinas que representan a muchas otras que no aparecen en los registros de la memoria histórica, ni siquiera en los de los juzgados y las parroquias», apunta la historiadora, que reivindica la apertura de todos los archivos, incluidos los militares.

A través de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica sabe que las mujeres fusiladas lo eran «por gremios»; un día las muertas eran todas modistas; otro, sombrereras; al tercero, pescaderas...

La profesora pide a las personas que recuerden algo sobre Agustina González o sobre las hermanas Gómez Juárez que se pongan en contacto con ella en la dirección ebc@ugr.es.
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