
La ocupación más mencionada para el padre es la de albañil (12%), seguida de peón, y para la madre, dependienta. Sobre la conciliación familiar, el 27% de los niños de entre 6 y 11 años llega a sentir soledad en el hogar, un porcentaje que se reduce al 19% cuando los menores tienen entre 12 y 14 años. Asimismo, el informe pone de manifiesto que el 17% de los niños están solos toda la tarde y un 23% (más de 580.000 niños) dice pasar toda la tarde viendo la televisión.
Una amplia mayoría de los sondeados prefiere estar solo en su habitación (un 60% entre los 6 y 11 años y un 75% cuando el rango de edad es de 12 a 14 años). No obstante y pese a expresar este sentimiento de soledad, la mayoría de los menores encuestados siente que sus padres están interesados en los contenidos que estudian. El 74% de los niños de entre 6 y 11 años y el 52% de los pre-adolescentes aseguran que alguien de su familia les echa siempre una mano con los deberes.
Ante esta situación, la figura del abuelo ha cambiado de rol: ya no es el pariente de vacaciones o el que cuenta batallitas de su juventud. La transformación de la familia española, con la figura de la mujer a la cabeza, ha hecho que el veterano de la casa se haya convertido en imprescindible para permitir que sus descendientes concilien trabajo e hijos.
Los sociólogos coinciden en que los horarios y la dedicación de los niños es el «principal problema» de las familias españolas actuales. Y, para solucionar el día a día, los padres se las ven y se las desean para llevar a los niños a la escuela, darles de comer, ir a buscarlos, prepararles la merienda o pasar la tarde.
Pero como conciliar estas tareas es misión imposible, en el caso de que padre y madre trabajen, que es lo común, sólo queda una solución: llamar a la puerta de los abuelos.
Hijos de inmigrantes
Según esta amplia encuesta, los niños de padres inmigrantes son los que más solos están toda la tarde (19%). También son los que en mayor medida tienen televisor en el cuarto (42%), los que más recurren a los videojuegos (38%) y los que más sienten la soledad en casa (40%).
Durante la infancia, el 62% dice que nunca les ha pegado nadie en el colegio. Sin embargo, un 4% de los niños de 6 a 11 años y el 1,3% de los menores de 12 a 14 sufren violencia sistemática en la escuela, una cifra que, de confirmarse, obligaría a las instituciones a tomar cartas en el asunto.
Los críos hacen el mayor número de amigos en la escuela, donde confiesan que viven seguros y se sienten queridos y confiados, aunque hay entre un 10 y un 15% que se sienten solos, carecen de amigos o consideran que no hay quien les defienda.
El 80% de los menores de 14 años dicen que se responsabilizan en las tareas domésticas (cuatro de cada cinco niños afirma ayudar a poner la mesa) y la mayoría de los niños entre 6 y 11 años recibe una paga semanal de menos de 10 euros.
La inmensa mayoría de los menores, según este revelador trabajo, manifiesta que los padres no discuten mucho y no sufren ningún tipo de violencia. No obstante, la encuesta arroja otro dato estremecedor: 175.000 niños menores de 12 años y nada menos que 140.000 entre 12 y 14 años son maltratados al menos por uno de sus padres con frecuencia.
Teléfonos móviles
Otro dato revelador, el 43% de los menores de entre 6 y 11 años dispone de teléfono móvil. Los autores, Fernando Vidal y Rosalía Mota, han detallado que las niñas se quieren dedicar «más a curar, enseñar y expresar» y los niños optan por pleitear, defender, competir y ser mecánicos. También anotan que cuatro quintos de los niños son «cristianos, creen en Dios y rezan».
El estudio concluye que «los niños de clase baja sufren una visible precariedad social y aislamiento» y que la infancia tiene una «amplia y extensa sociabilidad familiar, muy activos social y religiosamente, acogedores con la extranjería, conscientes del problema de la violencia y la exclusión (un 64% cree que nadie merece ser marginado)».





