En este sentido, Martínez Rodríguez, uno de los científicos que han formado parte del estudio, ha comentado que el reservorio principal de dicho microbio es el intestino de diversas especies de aves, ganado y otros animales, aunque «la manipulación y consumo de carne de pollo constituye la vía principal de infección del ser humano». Por este motivo, se ha propuesto que para poder controlar la bacteria, la industria alimentaria recurría anteriormente a los antibióticos, pero, ahora, la Unión Europea ha prohibido su uso en la alimentación, por lo que había que buscar otras alternativas.
Polifelones
El estudio se ha basado en polifelones que se hallan en las semillas de la uva. Así, desde el Csic se ha informado que los resultados apuntan a que estos polifelones podrían también actuar contra Campylobacter jejuni, ya que «es la estructura del compuesto fenolítico la que determinada sus propiedades químicas y biológicas, y por ende, su capacidad antimicrobiana. Por ello, con estos datos, sería posibles aislar los polifelones de otras fuentes vegetales.
Y es que, cabe destacar que la Organización Mundial de la Salud ha afirmado que dicho microbio constituye la mayor causa de enfermedades diarreicas en el hombre.





