Cultura-Almeria
«Mi infancia y los recuerdos de los días pasados en el pueblo de mi madre quedan recogidos en esta muestra. Un recorrido por los cuadros permite ver ramblas, rocas, costa, mar y palmeras de Almería», señaló Francisca Muñoz, tras recordar que ese pueblo es Tíjola y que ayer, con la inauguración oficial de la exposición, se cumplía su sueño de mantener una relación más profunda con la tierra materna. De un poco más atrás son la raíces almerienses de Manuel Herrera. Aseguró que de esta tierra era su abuela paterna.
A la limón
«Es verdad que somos viajeros, pero no pintamos a la manera de los que llenan cuadernos de viaje, sino que intentamos con un lenguaje muy personal transmitir nuestras vivencias. Ante el Mediterráneo, que es un tópico, siempre hemos intentado con nuestro lenguaje y nuestra técnica, más que expresar algo nuevo, aportar algo distinto», sostuvo Manuel Herrera. El hecho de trabajar a la limón, pese a que el propio artista aseguró que se han dado muchos otros casos en la historia, constituye un rasgo diferenciador de este tándem.
Como ocurre con diferentes y cuestiones, algo que se conoce y que se practica a diario resulta de complicado explicarlo a los demás. Para Francisca Muñoz y Manuel Herrera constituye casi una rutina más de su quehacer cotidiano, pero para la inmensa mayoría de las personas que conocen ese detalle -y ¿vaya detalle!- no aparece claro, ni de entrada, ni después de un montón de explicaciones. Ellos hablan de compartir una tarea, de aportar ideas y de horas de pincel en mano así como de la base que constituyen para la creación presente los años de investigación para dar con la técnica personal que más se acomodara a la transmisión de sus vivencias y para encontrar la paleta de colores de mayor idoneidad. Hablan de que pueden estar trabajando al mismo tiempo hasta en cinco, seis y siete obras distintas y que, al igual que en un momento dado los dos se encuentran ante el mismo lienzo, es posible que en otro cada uno esté dedicado a diferentes piezas. Hablan también de que todo este comportamiento se produce de un modo espontáneo en su taller de Totana -habilitado dentro de un huerto repleto de palmeras-, sin responder a un planteamiento previo.
«En algún momento, resulta lógico que diga: oye, pásame el rojo», concluye esta más que amplia explicación Manuel Herrera, quien, a pesar de los calificativos líricos que ha recibido el estilo de su obra, no rechazó la posibilidad de que alguien vea hasta alguna influencia de las 'creaciones' que producían las maquinitas de pintar un tanto inconsciente y psicodélicamente que en los años sesenta y setenta constituyeron una atracción más de los recintos feriales (¿'action paintings'?).
El alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez, resaltó la sincronía que había conseguido la pareja de artistas y el diálogo entre línea y color de sus obras sin olvidar la gran luminosidad que arrojan. Para algunos visitantes resultó un tanto chillona la que presentan los 56 cuadros colgados, la mayoría óleos y de gran formato. La escultura que ofrece el saludo de bienvenida -trabajada en acero corten- no solamente llamó la atención de los visitantes sino que constituyó la mejor invitación para recorrer las dos salas del CAMA. Ángel Martínez, presidente del Consejo Territorial de Caja Mediterráneo, señaló que el patrocinio de la entidad obedece a su compromiso permanente con el fomento y la promoción de la cultura en las ciudades y territorios en donde está presente. «Buscamos la luz y el color y con los menos medios posibles hacer lo máximo». «Hacemos un trabajo lírico, alegre y preciosista. El deber del artista es quitar el velo de la rutina y ver más allá». Las frases, de Francisca Muñoz y de Manuel Herrera, respectivamente, pueden ser las más idóneas para explicar y sus creaciones trabajadas a la limón y firmadas como Muher. 'Mediterráneo' es una serie salida de su inspiración. Tras pasar por Barcelona, Alicante y Valencia, se encuentra hasta el 30 de septiembre en el Centro de Arte Museo de Almería (CAMA), bajo la organización del Área de Cultura del Ayuntamiento capitalino y con el patrocinio de Obras Sociales de la CAM.
«Mi infancia y los recuerdos de los días pasados en el pueblo de mi madre quedan recogidos en esta muestra. Un recorrido por los cuadros permite ver ramblas, rocas, costa, mar y palmeras de Almería», señaló Francisca Muñoz, tras recordar que ese pueblo es Tíjola y que ayer, con la inauguración oficial de la exposición, se cumplía su sueño de mantener una relación más profunda con la tierra materna. De un poco más atrás son la raíces almerienses de Manuel Herrera. Aseguró que de esta tierra era su abuela paterna.
A la limón
«Es verdad que somos viajeros, pero no pintamos a la manera de los que llenan cuadernos de viaje, sino que intentamos con un lenguaje muy personal transmitir nuestras vivencias. Ante el Mediterráneo, que es un tópico, siempre hemos intentado con nuestro lenguaje y nuestra técnica, más que expresar algo nuevo, aportar algo distinto», sostuvo Manuel Herrera. El hecho de trabajar a la limón, pese a que el propio artista aseguró que se han dado muchos otros casos en la historia, constituye un rasgo diferenciador de este tándem.
Como ocurre con diferentes y cuestiones, algo que se conoce y que se practica a diario resulta de complicado explicarlo a los demás. Para Francisca Muñoz y Manuel Herrera constituye casi una rutina más de su quehacer cotidiano, pero para la inmensa mayoría de las personas que conocen ese detalle -y ¿vaya detalle!- no aparece claro, ni de entrada, ni después de un montón de explicaciones. Ellos hablan de compartir una tarea, de aportar ideas y de horas de pincel en mano así como de la base que constituyen para la creación presente los años de investigación para dar con la técnica personal que más se acomodara a la transmisión de sus vivencias y para encontrar la paleta de colores de mayor idoneidad. Hablan de que pueden estar trabajando al mismo tiempo hasta en cinco, seis y siete obras distintas y que, al igual que en un momento dado los dos se encuentran ante el mismo lienzo, es posible que en otro cada uno esté dedicado a diferentes piezas. Hablan también de que todo este comportamiento se produce de un modo espontáneo en su taller de Totana -habilitado dentro de un huerto repleto de palmeras-, sin responder a un planteamiento previo.
«En algún momento, resulta lógico que diga: oye, pásame el rojo», concluye esta más que amplia explicación Manuel Herrera, quien, a pesar de los calificativos líricos que ha recibido el estilo de su obra, no rechazó la posibilidad de que alguien vea hasta alguna influencia de las 'creaciones' que producían las maquinitas de pintar un tanto inconsciente y psicodélicamente que en los años sesenta y setenta constituyeron una atracción más de los recintos feriales (¿'action paintings'?).
El alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez, resaltó la sincronía que había conseguido la pareja de artistas y el diálogo entre línea y color de sus obras sin olvidar la gran luminosidad que arrojan. Para algunos visitantes resultó un tanto chillona la que presentan los 56 cuadros colgados, la mayoría óleos y de gran formato. La escultura que ofrece el saludo de bienvenida -trabajada en acero corten- no solamente llamó la atención de los visitantes sino que constituyó la mejor invitación para recorrer las dos salas del CAMA. Ángel Martínez, presidente del Consejo Territorial de Caja Mediterráneo, señaló que el patrocinio de la entidad obedece a su compromiso permanente con el fomento y la promoción de la cultura en las ciudades y territorios en donde está presente.





