EL EJIDO
De esta manera, «se estaría rentabilizando terreno que , actualmente no cuenta con ningún uso», afirmó, Jesús Fernández. La elección de las plantas, explicó el catedrático de la Universidad Politécnica, «hemos pensado en plantas que se dan en condiciones normales en la provincia, como son las chumberas, que cuentan con azúcar en sus frutos y almidón en las palas y el tabaco arbóreo, que cuenta con un 30 por ciento de azúcar en su tallo. Es una especie de caña de azúcar del desierto». Hasta el momento, aseguró el experto, han realizado ensayos en Madrid, por lo que para conocer resultados más exactos los harán en la provincia próximamente. En los estudios realizados en la Universidad Politécnica, «hemos comprobado que el alcohol se puede obtener tanto del fruto como de la pala, se puede llegar a producciones de 120 toneladas por hectárea y año peso en fresco y traducido al etanol supondría más de 1.000 litros de etanol por has.», expuso Fernández.
La idea es desarrollar las plantaciones centradas por comarcas, para poder ubicar plantas alrededor de 30.000 hectáreas aproximadamente.Se trata de hacer unidades locales con un radio de acción de 10 o 20 km, para evitar el gasto de energía en el transporte de las materias primas.
Entre las características que deben reunir las materias aptas para la producción de etanol, se encuentra la alta adaptación del cultivo a las tierras disponibles que no son otras que aquellas ajenas al cultivo de alimentos, con alta eficiencia en el uso del agua. Además, la obtención de bioetanol debe contar con un coste de producción que tiene que ser competitivo con los biocarburantes, «se trata de producir energía, y no gastar más para generar menos», apunto Fernández. Asimismo, el agua que se utilice debe ser residual. Jesús Fernández, a modo de ejemplo, comentó que «sería viable la utilización de aquel agua a la que se ha dado un uso anterior, un ejemplo de esto podría ser el agua utilizada para el cultivo de alimentos». Entre otras alternativas que barajan se encuentra la posibilidad de ayudar a regenerar acuíferos sobreexplotados.
Amplio abanico
Con estos estudios, explicó el catedrático, «nos podemos dirigir a cinco agroindustrias: biodiesel, bioetanol, etanol combustible para sustituir a las gasolinas; biocarburantes de segunda generación, biocombustibles sólidos para calefacción y agro electricidad». En este proyecto se centrarán en la producción de biomasa para su transformación en bioetanol, con el fin de contar con un producto sustitutivo de los carburantes.
Los ensayos, que se están desarrollando en las instalaciones de Albaida en Níjar, se están enfocando, por un lado, al cultivo de biomasa, y por otro, a la optimización de los procesos de fermentación. Para su buen fin, la Fundación Cajamar está contando con la colaboración del grupo de Agroenergética de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, así como con la colaboración del Grupo Playas y Cortijos S.L. que cede sus plantaciones en Genoveses. La conclusión está prevista para dentro de tres años.





