Desde el primer momento hemos mostrado nuestra oposición a este planteamiento pero, una vez que ha obtenido el visto bueno de la mayoría de los ministros de Trabajo de la Unión Europea (España evidentemente se ha opuesto por representar un retroceso en la agenda social, en palabras del titular español de Trabajo), los representantes del Gobierno y desde el PSOE vamos a trabajar para frenar estos intentos de regresión social.
Vamos a liderar si es necesario la defensa en Europea de los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Ya han comenzado los contactos con el resto de los partidos progresistas europeos y con otros grupos políticos para formar un bloque contra una medida que, insisto, significa un paso atrás en derechos consolidados.
En este trabajo pretendemos ir de la mano de los sindicatos y de la sociedad civil que seguro que jamás aceptaría a estas alturas una medida que va contra la tan necesaria conciliación de la vida laboral y familiar. Además, dejar abierta la posibilidad de poder aumentar la jornada laboral hasta las 65 horas semanales supone también un paso atrás en los avances en seguridad y salud laboral y abre las puertas a prácticas de competencia desleal entre empresas.
Por tanto, no a una medida antisocial que sólo persigue ser una coartada e ir hacia atrás en principios ya consolidados de las relaciones laborales en nuestro país.
Ya expresé en este mismo espacio que los planes para reactivar la economía que se han puesto en marcha para solucionar los problemas no supondrán ningún recorte en los compromisos del Gobierno en materia social. Seguiremos en la línea de trabajar por mantener lo conquistado y frenaremos con contundencia los intentos de políticas regresivas en el seno de la Unión Europea.





