-¿Se entrevistó con maridos que perdieron a sus mujeres en la guerra de Irak antes de convertirse en Stanley?
-Sí, es una situación muy triste. Conocí a alguien que estaba en la misma situación que mi personaje, excepto que él tenía tres hijas y no dos, como el protagonista. Llevaba en la cara el golpe que le había dado la vida y que le ha cambiado para siempre.
-¿Se inspiró en esa persona para su personaje?
-Sí, sobre todo para crear el ritmo, el tono con el que debía interpretarlo. Le planteé muchas cuestiones: cómo le había afectado el dolor, si había vuelto a encontrar equilibrio en su vida. Cuando nos ocurre algo tan duro el tiempo se mide de otra manera, es muy difícil de asumir.
-Su personaje parece rejuvenecer durante la historia.
-No rejuvenece, pero pierde tensión y agresividad.
-¿Trató de estar dentro del personaje durante todo el rodaje?
-Al final del día, cuando me quitaba el maquillaje, necesitaba ir al masajista porque estaba encogido. No, no podía estar todo el tiempo dentro del personaje, me era imposible.
-¿Por qué decidió hacer una película sobre el dolor?
-El clima que vivimos en Estados Unidos es éste. No podemos negarnos a ver lo que está ocurriendo en la sociedad a gran y a pequeña escala. En Hollywood, en Chicago o en Nueva York la gente sigue con sus vidas y la guerra es una distracción que ven por televisión. Sin embargo hay muchos soldados y sus familias que están pagando el mayor precio posible y tienen toda la razón al decir que es una guerra cobarde y sucia, una decisión política. Por eso he querido hacer esta película. Nadie quiere ver el dolor, pero los motivos son importantes, porque hay una realidad detrás de esta historia.
-¿De los horrores de la guerra, cuál le preocupa más?
-Personalmente me preocupa la privatización de la guerra, que hoy en día es un negocio con ramificaciones apocalípticas.
-Parece que se va a especializar en rodar con niños...
-No, no creo que sea así. Los actores recibimos ofertas de los estudios que unas veces se convierten en éxito y otras no. Siempre trato de hacer lo mejor posible mi trabajo, pero unos proyectos tienen mejor suerte que otros y ha sucedido que en las dos últimas películas que he hecho me he convertido en padre o mentor y han funcionado mejor que otras anteriores. De todas formas, a mi edad lo normal es tener hijos.
Adora a su hermana
-Rueda muchas películas junto a su hermana Joan.
-Sí, tratamos de colarnos en todas las películas que el otro está haciendo; en algún momento nos van a decir que no pero seguimos pidiéndolo. La adoro, es fantástica. Muchos estudios nos ofrecen películas a los dos al mismo tiempo porque saben que nos gusta trabajar juntos. Cuando además de actor soy productor como en este caso trato siempre de encontrar un papel a su medida, porque sé lo buena actriz que es.
-¿Le gustaría dirigir en el futuro?
-Claro, pero me gusta más ser productor y actor. Me divierte escribir, el trabajo es más rápido, más inmediato. Los directores tardan entre dos y tres años en llevar a cabo sus proyectos.
-¿Suele ver sus películas de su época adolescente?
-Algunas veces cuando las pasan en la televisión, pero no las veo enteras. Me quedo un rato mirando, me desespero y apago la televisión.
-¿Alguna película ha cambiado su vida?
-Recuerdo 'Apocalypse Now'. Era 1979, mis padres estaban fuera de la ciudad y yo invité a unos amigos a casa. Tenía 15 años y la película me marco para siempre.
-¿Fue entonces cuando decidió convertirse en actor?
-No, desde antes incluso. Siempre he estado fascinado por el cine y la interpretación.
-¿Quiénes son sus ídolos?
-Extrañamente he podido trabajar con muchos de ellos. He tenido una carrera interesante gracias a Al Pacino, Dustin Hoffman, Paul Newman, Gene Hackman, Morgan Freeman, Woody Allen, actores y directores que admiraba cuando era joven y que me inspiraron. Soy un hombre con suerte, no cabe duda.
-Y si muriese hoy....
-Le preguntaría a Jesús cuando va a volver y comprobar que está sucediendo con los seres humanos.








