Los empresarios no pueden apretarse el cinturón pero las economías familiares lo tienen más fácil. Ese es el diagnóstico que hace el G-14, que -en contra de sus colegas de la Asociación Española de Promotores y Constructores (Apce)- alabó el discurso del vicepresidente Solbes en cuanto a no evitar de forma artificial un ajuste del ladrillo. «Ese no es el debate, el problema es la falta de liquidez en los mercados, que los bancos no dan créditos», apuntó Pedro Pérez.
El representante de las grandes empresas reclamó al Gobierno, que España imite al Reino Unido, donde su Banco Central cambió recientemente titulizaciones de hipotecas (emitidas por las entidades financieras) que vencían en breve por bonos estatales. Esta medida, dijo Pérez, permitiría que los empresarios recibieran la financiación que necesitan para seguir construyendo.





