
Como cada año, de él y del resto que siguen vivos se acordó la Casa de Cultura y Solidaridad de Almería que movilizó a unos 500 estudiantes de Primaria y Secundaria hasta el Anfiteatro de la Rambla para que gritaran al unísono un 'No a la Esclavitud Infantil'. '400 millones de niños esclavos para nuestro consumo' rezaba una de las pancartas principales colocadas en el área, a partir de la que los organizadores recordaron que los menores son los que están fabricando la inmensa mayoría de los productos que adquirimos en Europa: Calzado, ropa, artículos electrónicos,... Ningún sector se escapa. Están en India, Pakistán o Asia pero también aquí, entre nosotros. El portavoz de la Casa de Cultura y Solidaridad, Víctor Martín, explicó que los sindicatos apuntan a que 500.000 niños trabajan en España. Suelen hacerlo en zonas rurales o ser hijos de inmigrantes, precisó, y que se les use como mano de obra representa, a su juicio, «que están sometidos porque, además, no tienen trabajos dignos» y se les está privando de derechos básicos para su desarrollo. En otras ocasiones, se utiliza a los más pequeños. Se pide con ellos en las calles, se les obliga a ejercer la prostitución... Una madre fue recientemente detenida en la provincia por hacer que su hija se prostituyera, la Policía ha intervenido en casos en los que la mendicidad se practicaba con bebés... Todo el mundo conoce esos casos. España y el resto de países comparten la injusticia, comentó Martín, y se tiene que entender el asunto de manera global. La esclavitud infantil se ha convertido, así, en una vergüenza global. Los actos con los alumnos de centros como el Stella Maris, la Sagrada Familia, el Maestro Padilla y la Compañía de María comenzaron poco después del mediodía. Fue justo después de que el alcalde de la ciudad, Luis Rogelio Rodríguez Comendador, descubriera una placa en homenaje a Iqbal Masih y el resto de los millones de niños esclavizados en el mundo. La lectura de poemas de autores como Gloria Fuertes abrieron la serie de actividades previstas. Las palabras dieron paso a la música. 'Que canten los niños', la popular canción de José Luis Perales, sirvió para reivindicar el papel que deben de tener los menores mientras que Chambao puso la nota de modernidad y compromiso con 'Papeles mojados'. La presentadora del acto hizo reflexionar a los asistentes sobre las vidas que se pierden cruzando el Estrecho, e hizo especial hincapié en los casos de niños que realizan la travesía en patera. África y Europa, representadas en el suelo con dos mapas, estaban separadas por una alambrada y sobre el continente vecino, un niño estaba tumbado, sin recursos. Para acabar con tanta desigualdad, otra idea: La de quemar en un bidón los carteles en los que se habían escrito realidades que se desea borrar de un plumazo: 'En Colombia, más del 65% de los mineros tienen menos de 16 años'; 'Dos millones de niñas son esclavas del servicio doméstico en Iberoamérica'...





