El responsable de la Sección Sindical de Comisiones Obreras en Correos, Iván Sáez, detalló que la víctima del atraco es un chico joven que llevaba sólo dos días ejerciendo las labores de reparto en este barrio de la capital. Dos varones, prosiguió, «se le acercaron por la mañana con una navaja y le quitaron el teléfono móvil». También le pidieron la cartera, según su relato, aunque no llevaba dinero dentro. «No se trata tanto del robo como de que le podían haber hecho algo, agredirlo o 'pincharlo'», sentenció. De inmediato, Sáez elevó la idea de que las autoridades -a través de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado- y la Asociación de Vecinos deberían de ponerse en contacto con Correos para abordar la problemática de la inseguridad con la que, en ocasiones, se encuentran los carteros en su día a día. En ese sentido, valoró que sería positivo que el movimiento vecinal colaborara para «que no sucedan estos incidentes» antes de tener que decidir «que no se vaya a repartir a determinadas zonas». El representante sindical quiso resaltar que habitualmente están sometidos a «amenazas» en barriadas como las de Pescadería o El Puche aunque precisó que el atraco no tiene que estar relacionado directamente con residentes en el lugar y los autores pueden «ser personas de paso por el tema de la droga». Desde CC OO esperan que en los próximos días todas las partes implicadas acuerden una serie de medidas a favor de la seguridad de los empleados de Correos y no descartan, de lo contrario, «dejar de repartir unos días». Precisamente esa acción se llevó a cabo hace un tiempo en El Puche, donde pegaron a dos carteros y una compañera sufrió, dijo Sáez, «acoso sexual por parte de un vecino».
Esos hechos, que se remontan a hace un par de años según el mismo portavoz, obligaron a llegar a un acuerdo con una asociación y ahora, sentencia, es «un vecino» el que reparte la correspondencia. No se quiere llegar a ese extremo en esta ocasión, insistió, porque no sería lógico que pagarán justos por pecadores y los carteros desean prestar el servicio que le corresponde al conjunto de la ciudadanía. Por ello, aunque saben que en última instancia podrían instalarse, incluso, buzones concentrados en un punto donde cada habitante del barrio de Pescadería-La Chanca acudiera a por sus cartas, instaron a buscar iniciativas que se traduzcan en mayor seguridad para los carteros. «No se puede ir amedrentado ni mirando hacia atrás», concluyó Sáez.





