En el caso del IES Las Norias, Francisco Montoya dice que en el primer trimestre llamaron, uno por uno, a los progenitores de todos los alumnos para conocerlos y explicarles como iban sus hijos, sin embargo, apenas consiguieron que unos pocos inmigrantes se interesasen.
Según explicó, generalmente suelen acercarse al centro sólo cuando ha surgido el conflicto, cuando se les llama porque su hijo ha hecho algo reprochable. «Entonces vienen sin problemas, pero antes es complicado verlos por aquí», indicó el director.
De esta forma, las tutorías se quedan a veces cojas sino se consigue que los padres colaboren en la tarea educativa.





