Dos atentados han destruido hoy dos mezquitas suníes al suroeste de Bagdad, al parecer en una operación de venganza por el ataque de la mañana de hoy contra un importante mausoleo sagrado para los chiíes en Samarra.
Según informaron fuentes policiales, un grupo armado destruyó totalmente con artefactos explosivos la Gran Mezquita de la ciudad de Al Eskandariya, ubicada a 60 kilómetros al suroeste de la capital.
Poco después, otro grupo de desconocidos causó daños de consideración en la mezquita Abdulah al Yaburi, con una carga explosiva que ocultaron en la puerta del recinto, también situado en la misma ciudad.
Las fuentes dieron por hecho de que esos ataques fueron perpetrados en venganza por el atentado que esta mañana contra el mausoleo de los imames Ali al Hadi y Hasan al Askari en Samarra, uno de los principales santuarios chiíes.
La explosión sucedió a las 09.00 hora local (05.00 GMT) y derrumbó uno de los minaretes del templo, según las fuentes, que añadieron que antes del atentado cayeron proyectiles de mortero sobre el lugar. Tras este atentado, el Gobierno iraquí decretó el "toque de queda indefinido", en previsión de ataques de venganza por parte de extremistas chiíes contra los suníes, según informó un comunicado del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.
Sangriento antecedente
Después del
atentado del 22 de febrero de 2006 contra este edificio religioso de Samarra, se produjo una violenta reacción por parte de grupos de la mayoría chií del país, que hasta entonces habían sido las víctimas del odio religioso.
En apenas 24 horas, se incendiaron decenas de mezquitas suníes y se asesinó a cerca de un centenar de seguidores de esta rama del Islam. Desde aquel ataque, tropas iraquíes custodian el lugar, por lo que se desconoce cómo los autores del atentado han logrado penetrar en el templo para colocar la carga explosiva, presumiblemente dinamita.
El año pasado, la mayor parte de estas acciones vandálicas y criminales se produjeron en Bagdad, lo que ha llevado al Gobierno de Maliki a imponer rápidamente el toque de queda en la capital para que no se reproduzcan aquellas escenas.