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Jaén, 17 jul (EFE).- La Policía Nacional ha detenido en Linares (Jaén) a tres mujeres que extrajeron más de 12.500 euros de la cuenta corriente de una mujer de avanzada edad usurpando su identidad.

Las detenidas son la cabecilla del grupo, conocida por la Policía por sus antecedentes, una hermana y otra mujer a quien bajo amenazas y coacciones, obligaba a personarse en el banco para sacar dinero.

La investigación comenzó, según informa la Policía en un comunicado, después de que el responsable de una entidad bancaria alertase a la Policía ante la sospecha de los diferentes movimientos financieros, algo atípicos, que una mujer realizaba en la sucursal desde hacía un mes sacando cantidades elevadas.

La cuenta de la supuesta clienta la tenía en una sucursal de la entidad ubicada en la localidad jienense de Bailén, sin embargo, se personaba en la oficina de Linares realizando las extracciones por ventanilla exhibiendo el DNI sustraído de la víctima.

Ante sus sospechas, el responsable de la sucursal realizó una llamada a la oficina de Bailén, indicándole desde ésta, que efectivamente era la titular de la cuenta, mostrando su extrañeza ya que la mujer se encontraba enferma y llevaba un mes sin salir de su domicilio.

Agentes desplazados hasta la entidad verificaron que la mujer que se personaba para realizar los reintegros en ventanilla no se correspondía con el titular del Documento Nacional de Identidad que exhibía, siendo detenida.

También se desplazaron hasta Bailén para localizar a la legítima usuaria del DNI, a la que los agentes le explicaron que era la perjudicada en la realización de una serie de reintegros en efectivo que sumaban 12.700 euros.

La mujer de avanzada edad, relató a los agentes que tenía una relación con una mujer de Linares que se había ofrecido a ayudarla amablemente y que en una sus visitas, había echado en falta 2.000 euros que tenía escondidos en la cocina.

Ese día, había tomado café con ella y poco después fue ingresada en el hospital, despertando en su domicilio y sin recordar nada de lo acontecido.

Los investigadores identificaron a la mujer con la que había entablado amistad la víctima, tratándose de una delincuente conocida por la Policía que acababa de salir de la cárcel y que había ideado un modus operandi que no sorprendió a los agentes, captando a sus víctimas, especialmente de avanzada edad, hombres y mujeres factibles de entablar amistad.

Para conseguirlo, visitaba las viviendas de sus víctimas con la excusa de enseñarles ropa ofreciendo su ayuda para atenderlas realizando los quehaceres domésticos, ganándose su confianza, aprovechándose de ésta para sustraer, dinero, joyas, y los DNI para posteriormente proceder a los reintegros en las oficinas bancarias.

Una vez conseguida la confianza de las víctimas la detenida se ofrecía a tomar un café para sellar su amistad y, aprovechando un momento de descuido, supuestamente vertía en la taza benzodiacepina para aturdirla y dejarla sin sentido, presuntamente para que no recordara ni sospechara nada.

En el curso de las investigaciones, los agentes descubrieron una nueva víctima que encajaba con el perfil de la primera, concluyendo que podrían existir más.

La autoridad judicial ha decretado el ingreso en prisión de la cabecilla del grupo.