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Almería, 19 jul (EFE).- Diego G.G., el hombre que se enfrenta a 37 años de cárcel por dos delitos de asesinato y otros tantos de maltrato, tras confesar que mató a tiros en el 2015 a su mujer, y al jefe de ésta, ha declarado hoy que no planeó el crimen y ha afirmado que llevaba "tres meses largos sin poder dormir".

El hombre ha asegurado esta mañana ante un jurado popular en la Sección Segunda de la Audiencia de Almería que había dispuesto de las escopetas con las que mató a las víctimas para acabar con su propia vida y ha defendido que no sometió a su mujer a malos tratos.

Diego G.G., que ha sido interrogado por el Ministerio Público, los letrados de la acusación particular y el suyo propio, ha relatado que tres o cuatro meses antes del 3 de mayo de 2015, cuando se produjo el doble crimen, su mujer, Francisca, le había dicho que "no estaba a gusto" con él y que le "daba mala vida".

Ha rechazado que maltratase a su esposa o que dos días antes de matarla la hubiera tumbado "contra su voluntad" en la cama e intentase forzarla a mantener relaciones sexuales hasta que fue detenido por uno de sus dos hijos.

El acusado ha asegurado que en los últimos meses pasaba las noches en el sofá aunque mantiene que había pasado "tres meses largos sin poder dormir" debido a que creía que su mujer mantenía una relación con su jefe.

El letrado de Diego G.G. ha asegurado a su vez que la semana previa al crimen el acusado, empleado en una fábrica, trabajó todos los días en el turno de noche y ha subrayado las "consecuencias que eso tiene para la cabeza", a lo que ha añadido que su patrocinado actuó bajo "un trastorno" y que confesó "justo después" de los hechos.

De estas forma, el acusado ha dicho que el 3 de mayo dejó su casa en la localidad de Campohermoso, en Níjar (Almería), y se dirigió a la pedanía Barranco de los Lobos de Sorbas (Almería), en la que residían su suegra, enferma de Alzheimer y un cuñado con discapacidad.

Ha sostenido que aunque su hijo menor le había quitado las llaves del armero para que "no se quitase la vida", decidido a ello cogió dos escopetas y llegó a la casa de su suegra, para "recoger unos pájaros".

Allí habría mantenido una conversación con Francisca quien, según él, le dijo que hasta que no se separasen no se llevaría nada y le habría espetado: "Para quitarte la vida tú, me das un tiro".

Asegura que cargó entonces una escopeta, disparó a la mujer y se dirigió al semillero de Níjar donde ésta había trabajado durante 25 años porque "sólo pensaba en hablar con Manuel", el jefe de ella.

Diego G.G. sostiene que una vez en Níjar conversó con Manuel T.B., con el que había contactado antes por teléfono, y éste le "insultó, me dijo que era un cornudo y de todo menos bonito".

Mantiene que tras esto cargó nuevamente un arma con los "cartuchos que siempre llevaba en el coche" y acabó con la vida del hombre para entregarse posteriormente en el cuartel de la Guardia Civil en este municipio.

"Estoy arrepentido totalmente, antes que a ellos, tenía que haberme quitado la vida yo (...) estoy arrepentido de lo que hice, lo estaba, lo estoy y lo estaré", ha exclamado ante el jurado el hombre, quien mantiene que tuvo que pasar "varios meses" en la enfermería de la prisión por la situación en la que se encontraba.