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Jaén, 20 abr (EFE).- El Museo de Jaén acoge hasta el próximo 4 de junio una exposición antológica de la obra del pintor y escritor Ginés Liébana Velasco (Torredonjimeno-Jaén 1921), miembro del Grupo Cántico de Córdoba y Medalla de Andalucía en 2011.

La exposición está formada por 65 obras, entre acuarelas, óleos, dibujos y collages, de entre 1950 y 2015, de mediano formato, cedidas por el Ayuntamiento de Villa del Río (Córdoba), y tiene como hilo conductor las ciudades en las que el pintor ha vivido, como Córdoba, Río de Janeiro, París, Venecia, Madrid o Sevilla.

Su pintura se caracteriza por su esmerada elaboración y miniaturismo, además de ser considerada mágica y simbólica, reflejando toda su sensibilidad andaluza, intensa, ritual y sensual y su obra se desglosa en tres grandes vertientes: los dibujos de ángeles, los retratos y los cuadros fantásticos.

Con esta muestra, la Junta de Andalucía quiere rendir un homenaje a la figura artística y humana de "un artista prolífico y polifacético, creador de una obra maravillosa", tal y como ha señalado durante el acto de inauguración la delegada del Gobierno andaluz en Jaén, Ana Cobo.

En el acto también ha participado el artista, además del alcalde del Ayuntamiento de Villa del Río (Córdoba), Emilio Monterroso, a quien la delegada del Gobierno ha agradecido su colaboración para la organización de esta muestra comisariada por Antonio Lara y que lleva por título 'El Metasificante. Verbuum tuum'.

Cobo ha destacado durante su intervención que "lo más interesante de esta muestra es conocer al pintor, dibujante, al poeta y al escritor, una persona comprometida con las causas más dignas que tiene la sociedad".

Asimismo, ha hecho hincapié en que con esta exposición temporal "se salda una deuda con uno de los grandes creadores de nuestro tiempo y con su obra, que también ha permitido al espectador viajar por el mundo".

Ginés Liébana nació en Torredonjimeno (Jaén) en 1921, pero su familia se trasladó a Córdoba, donde pasó su infancia y cursó sus estudios.

En los años 40 empezó a colaborar con figuras como Pablo García Baena, Juan Bernier o Ricardo Molina, fundando la revista cordobesa del grupo poético Cántico, hasta que en los años 60 decidió fijar su residencia en Madrid, donde creó obras realistas muy influidas por la literatura, especialmente por los poetas de su generación.