Pablo Cantó
Madrid, 18 jul (EFE).- Las hermanas Bianca y Sierra Casady, componentes del dúo Cocorosie, han hechizado esta noche al público del Circo Price, rizando aún más el rizo de su original propuesta con el acompañamiento de la banda hindú Roots Rajasthan.
La formación india encaja como uno más en la propuesta de las francesas, complementada también por un piano, un DJ y un beatboxer.
Con la pista a rebosar y la grada a mitad de su aforo, Cocorosie ha demostrado en Price, una vez más, que en la música contemporánea no está todo dicho. Pasaban las nueve y media cuando se apagaron las luces para que arrancara el concierto y las francesas se hicieron de rogar, dejando el escenario, presidido por un arpa, varios minutos vacío.
Transcurrido ese tiempo, aparecieron en escena las hermanas y su variopinta banda. Los Rajasthan iban engalanados con trajes tradicionales de su país, y Bianca y Sierra cada cual más esperpéntica: una, con un peto de trabajo impermeable amarillo chillón, otra, con un camisón rosa y un sombrero.
Asentados sobre las tablas, las francesas y su banda arrancaron con "God Has a Voice, She Speaks Trough Me", ornamentada con los vientos de los hindúes y las cajas y bajos del beatboxer, que hacía con su boca las veces de batería.
A este tema le siguió el reciente "Tears of Animals", segundo tema de su último sencillo "We Are On Fire" (2012), grabado junto a Antony, de Antony and the Johnsons.
Con solo dos canciones interpretadas, el público estaba ya embelesado con la propuesta de las francesas, cuya mezcla de estilos sorprendentemente dispares (de la música clásica al folk o la electrónica) no solo cuaja sino que convence, tanto a neófitos, que miraban con boca y ojos abiertos al escenario; como a adeptos, que veían que el dúo volvía a reinventarse, una vez más, con éxito.
Tras "Undertaker", las hermanas abandonaron el escenario para dejar solos a Roots Rajasthan, que aprovecharon la ocasión para decir al público lo "muy afortunados" que se sentían de estar en Madrid.
Tras interpretar un tema de raíces hindúes, sorpresa: esta banda también tiene un beatboxer en sus filas, que comenzó un duelo de graves con el otro beatboxer del grupo, y que acabó en una rítmica colaboración y ovación del público.
Tras esta demostración de habilidades vocales, volvieron las francesas al escenario para interpretar "We are on fire", donde Sierra dejaba una muestra del preciosismo de su voz, enturbiada en ocasiones -de forma voluntaria- con el exceso de efecto reverb en el micrófono.
La voz de Sierra contrasta con la de su hermana, más ligera e infantil y cercana en ocasiones al hip hop, que va ganando presencia conforme avanzan los temas.
Ya con una hora de concierto sobrepasada, las hermanas presentaron a la banda y encararon el tramo final del concierto, donde conocidos temas como "K-Hole" o "Werewolf" se convertían, a mitad, en una fiesta hindú en la que el público no paraba de saltar, presa de un trance que pocas bandas pueden provocar.
Los bises arrancaban como lo hizo el concierto: con las luces apagadas y la banda haciéndose de rogar, tal vez sorprendida del estruendo provocado por el público al patear el suelo de madera del Price.
Cocorosie volvían a aparecer para interpretar "Turn me on", con toda la formación alineada en primera fila del escenario. Beatboxer vestido de militar, Roots Rajasthan con sus turbantes, y las hermanas con sus singulares atuendos, el escenario del Price parecía, mas que un concierto, un concurso de disfraces. Y como si de carnaval se tratase, el público saltaba y bailaba, brazos en alto, los últimos compases del concierto.
La banda se despedía y se encendían las luces del Price, sacando a los espectadores del trance. Muchos no sabían ni cuánto tiempo había pasado desde que salieron las hermanas al escenario. No ha sido un sueño, ha sido algo más: un directo de Cocorosie. EFE