Óscar Tomasi
Lisboa, 13 feb (EFE).- Alejado de los éxitos de antaño, el Sporting de Lisboa continúa inmerso en una crisis que amenaza con convertirse en inherente a la propia entidad y que hoy ha vivido un nuevo capítulo con la salida de su entrenador, Domingos Paciencia.
A la falta de éxitos deportivos -apenas ha ganado una Supercopa de Portugal desde 2002- se le suman sus problemas financieros, que según señalaba una reciente auditoría sitúan al club en situación de "quiebra técnica".
Si hace ahora poco más de un año que el entonces presidente del club, José Eduardo Bettencourt, presentaba su dimisión debido a los malos resultados del equipo, hoy se volvió a repetir algo parecido con la salida de Paciencia por exactamente los mismos motivos.
Las elecciones celebradas en marzo dejaron a Luís Godinho Lopes como nuevo presidente al frente de un proyecto que buscaba, por encima de todo, regresar a la senda de los títulos.
Prueba de ello fue el fichaje del propio Domingos Paciencia -quien triunfó el año pasado con el Braga al llevarlo hasta una final de Liga Europa- y la llegada de hasta 16 caras nuevas este verano.
El brasileño Elías (ex del Atlético de Madrid), los españoles Capel y Jeffrén (procedentes de Sevilla y Barcelona), los holandeses Schaars y Van Wolfswinkel (del AZ y el Utrecht), el estadounidense Onyewu (Milán) y el búlgaro Bojinov (Parma) fueron algunas de sus incorporaciones más caras, con una inversión total estimada en cerca de 30 millones de euros.
El gasto en reforzar la plantilla ha afectado a las cuentas del club, que para compensarlo puso en marcha de nuevo un fondo de inversión de jugadores a través del que pone a la venta porcentajes de los derechos de sus mejores futbolistas.
En el plano deportivo, la dificultad de adaptar un equipo con 16 caras nuevas -apenas tres de los once titulares habituales ya estaban el pasado año- se reflejó nada más comenzar la temporada, cuando en los cinco primeros partidos oficiales cosechó tres empates, una derrota y tan sólo una victoria.
Sin embargo, la labor de Domingos Paciencia comenzó a dar sus frutos a partir de mediados de septiembre y los "leones" consiguieron encadenar diez victorias consecutivas.
El declive definitivo se produjo con el estreno del nuevo año. Cinco empates, tres derrotas y un par de triunfos resumen el balance de este 2012 recién empezado.
Especialmente dolorosa es la situación del club en Liga, donde está en cuarta posición -empatado con el quinto- a 16 puntos del líder y a la vez mayor rival, el también lisboeta Benfica.
Eliminado de la Copa de la Liga, tiene el consuelo de haber alcanzado -no sin sufrimiento- la final de la Copa de Portugal, que disputará en mayo, y de continuar vivo en Liga Europa, aunque pocos confían en sus posibilidades dado el mal momento de juego por el que atraviesa.
La derrota de este fin de semana frente al modesto Marítimo fue la gota que colmó el vaso y ha derivado en la marcha de Domingos Paciencia, decisión que a priori nadie esperaba.
El club se limitó a informar de la "rescisión de su contrato", aunque la prensa lusa apunta en bloque que fue el propio entrenador quien presentó su dimisión.
De hecho, ayer mismo el presidente, Godinho Lopes, reiteró su absoluta confianza en el técnico luso asegurando en un encuentro ante los socios que preguntar por su continuidad era improcedente.
Paciencia, exjugador de Tenerife y Oporto entre otros equipos, abandona el club por la puerta de atrás pese a la millonaria inversión en reforzar el equipo, que deja en manos de otro exfutbolista, Ricardo Sá Pinto.
Con un largo historial en el Sporting -nueve temporadas, aunque entre medias también jugó en la Real Sociedad-, el nuevo técnico se enfrenta a un enorme reto, máxime si se tiene en cuenta su inexperiencia en los banquillos. Apenas fue segundo entrenador del Leiria y hasta hoy era responsable del equipo júnior de los "leones".
Sá Pinto asumirá ahora las riendas de un club deprimido y desorientado, en el que deberá sacar lo mejor de sus jugadores y recuperar el ánimo de una afición que parece resignada a pensar, melancólica, aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. EFE