Málaga, 11 ago (EFE).- El estudio de las cerámicas halladas en
los últimos trabajos arqueológicos en el Teatro Romano de Málaga
revela que en la época durante la que comenzó a construirse este
edificio, a principios del siglo I antes de Cristo, se hablaba y se
escribía en púnico en detrimento del latín.
Estas labores, dirigidas por el arqueólogo Manuel Corrales, han
permitido además clarificar cómo fueron los accesos al recinto por
la zona del aditus Sur dentro del urbanismo de todo el entorno, ha
informado hoy la Junta en un comunicado.
Los trabajos en esta zona han permitido reconstruir una parte
importante de la historia de la ciudad antigua, según Corrales, que
ha añadido que también se ha conocido "el urbanismo púnico de
tradición fenicia que Malaca tenía cuando comenzó a construirse el
Teatro Romano".
Estos estudios son parte del proyecto de conservación y puesta en
valor del recinto, que permitirá mejorar los recorridos establecidos
para la visita al monumento, para lo que se ha consolidado el talud
situado bajo el Centro de Recepción de Visitantes a la Alcazaba de
Málaga y el aditus Sur del Teatro Romano.
La investigación también se ha centrado en la entrada del recinto
por el mismo lado Sur, un gran espacio a modo de vestíbulo situado
en los flancos de la escena que constituían un elemento fundamental
en la configuración definitiva de la arquitectura teatral romana.
Corrales ha explicado que "graderío y escena se unían en un único
conjunto cerrado y compacto mediante estas habitaciones ubicadas en
los flancos dando lugar, a su vez, a los accesos abovedados llamados
aditii e itinera".
Esta zona se debió de articular en el contexto general de
urbanización del entorno mediante terrazas a distintos niveles
unidas por rampas o escaleras, "que servirían para integrar la
pendiente oriental del cerro de la Alcazaba sobre el que se apoya el
Teatro, y permitiría, en un recorrido ascendente, alcanzar las
entradas superiores del edificio".
Por otra parte, se ha podido comprobar la existencia de baños
romanos gracias a restos de termas de época republicana, como un
pavimento de ladrillos que forman un dibujo de "espina de pescado",
cerrando en el centro una serie de losetas cuadradas, probablemente
de mármol de colores, según los datos aportados por Corrales.
La importancia económica de la ciudad también queda constatada en
los restos de un gran almacén de ánforas fechado en el siglo IV
antes de Cristo, relacionado con la factoría de salazones
visualizada gracias a la existencia de varias piletas escalonadas
cerradas por muros y con restos de los últimos almacenajes de
pescados.
Los trabajos de mejora y conservación en el Teatro Romano de
Málaga también han posibilitado evitar posibles acumulaciones de
agua en la zona de la orchesta, para lo que se ha recuperado la
antigua cloaca, según Corrales. EFE